• Home
  • tariKe.org
Blue Orange Green Pink Purple

Posts Tagged ‘Etiopia’

You can use the search form below to go through the content and find a specific post or page:

may 28

POLÍTICA

Sí, nena, que este también es un blog con aspiraciones. Porque ustedes, a tenor de lo que leen en esta página, deben de pensar que servidora vive en el limbo, que no se entera de nada. Y mayormente es así. Pero no siempre.

Las elecciones fueron el pasado domingo. La jornada, de lo poco que se sabe (o que sé yo), transcurrió con normalidad. Durante las dos últimas semanas, el partido oficial (de cuyas siglas nunca consigo acordarme) llenó la ciudad de carteles con abejitas, que es el símbolo del partido. Que yo al principio pensaba que era que vendían miel, pero luego ya empezó a mosquearme que se vendiera miel en cada rotonda de Addis Abeba, y decidí pararme a leer uno, y me dí cuenta de que no era que vendieran miel ni que hubieran rociado insecticida contra los mosquitos de la malaria. Los cartelillos con los que nos han empapelado pedían el voto para el partido del amigo Meles. Parece la ciudad el feudo de Ruiz Mateos, con tanta abeja y tanta colmena. O la Facultad de Farmacia de Pamplona.

Además del partido de mister Zenawi, están los demás, la oposición que, a lo que parece, son un ciento, bastante pequeños, y mal avenidos. Y que el amigo Meles, que controla todos los medios de comunicación del país, pues no les deja mucho espacio en ningún sitio para promocionarse, y eso te limita. Claro.

El caso es que, tras algunos incidentes en los campus universitarios de Arat y Setdist Kilo hace un par de semanas, las elecciones transcurrieron el domingo con normalidad. Y así, para celebrarlo, el martes el partido oficial organizó un acto de apoyo a sí mismo en Meskel Square, que, según lo visto en televisión, se convirtió en una fiesta de la victoria. Vamos, que tenemos Meles Zenawi pa’ rato, porque a estos no los quitas ni con agua caliente.

Y ahora a esperar los resultados que, me da a mí en la nariz que los darán coincidiendo con la próxima fiesta que conmemora la caída del Derg (la junta de gobierno comunista que gobernó después de Haile Selassie) y, hala, más victoria todavía.

Y es que el amigo Meles, dicho así entre nosotros, siempre gana. Y si no, que venga alguien a discutírselo. Yo, desde luego, no pienso, a ver si me van a cerrar el garito, y me tengo que poner a buscar un trabajo asalariado.

P.D: La Embajada nos ha invitado a la recepción/fiesta de apoyo a la selección de fútbol, dentro de una cosa que se llama Desafío Cruzcampo y que no tengo ni idea de lo que es, porque todas las páginas webs que he intentado consultar para averiguarlo son de fútbol y están llenas de animaciones imposibles de abrir. En cualquier caso, adivina quién no va a ir…

P.D 2: Me he enterado de que, al final, el dinero de la Cooperación sí se toca. Y yo que ya me estaba haciendo la camiseta con la frasecilla…

may 07

CAMINO A LA PERDICIÓN

Cuando uno comienza a trabajar en nuestro proyecto, sea como profesora, cocinera o voluntaria, atraviesa varias etapas. Los primeros días, la Santa Infancia te parece lo mejor que te ha pasado en la vida. A las pocas semanas, te desesperas profundamente porque son increíblemente desobedientes. Posteriormente, ante el caos que te rodea, como no puedes abarcar todo, decides salvar a C.

En los cinco años que hace que lo conozco -ahora tiene quince-, nunca he entendido la fascinación que parece despertar C. en los que lo rodean. Desde mi punto de vista -y estoy tratando de ser objetiva-, no es un chaval excepcionalmente simpático, ni demasiado educado, ni muy gracioso, ni muy guapo, ni, desde luego, muy inteligente.

Su historia es dura, pero no menos que otras muchas historias de otros miembros de la Santa Infancia. Su madre se piró de casa cuando C. tenía cinco años, llevándose a todos sus hijos, menos al pequeño C. (con los años, no podemos menos que pensar que a lo mejor tonta del todo no era la señora). C. quedó al cuidado de su padre, un borracho simpaticón absolutamente incapaz de cuidar de su hijo. Desde hace siete años, C. ha vivido en varias casas con familias de acogida. Su padre falleció en la indigencia hace unos tres años, motivo que aprovechó su madre para aparecer de la nada y reafirmarse en su determinación de no vivir con un hijo que, con el pasar del tiempo, ni la quería ni la necesitaba. O eso pensaba él.

C. ha sido, y es, uno de los niños más queridos y ayudados de nuestro centro. Hemos hecho de todo por él. Ha asistido a más actividades extraescolares que una niña de Puerta del Hierro: ha practicado kárate, aprendido algo de guitarra, piano y flauta, malabares, manualidades varias, teatro y baile moderno. Cuando lo expulsaron de la primera escuela, le compramos un pequeño rebaño de ovejas para tenerlo ocupado durante el día. Le construimos hasta una caseta en la que debía encerrar las ovejas al caer la tarde y que quedaba bajo su entera responsabilidad. Creo que es la vez que más emocionado lo he visto. Pegó una foto suya en una de las paredes de la caseta. En una esquina colgó un impermeable que le dimos y en la otra guardó las botas de goma que también le proporcionamos como parte de su indumentaria de trabajo.

Poco más de un mes después, una noche uno de los perros mató una oveja, porque C. había perdido la ilusión y pasaba de encerrarlas en la caseta. Y tengo que decir que el pastoreo fue la actividad en la que mostró mayor perseverancia.

Como digo, C. es el niño que todos hemos querido salvar. Y es que no hay nadie que no lo haya intentado, al menos, una vez. Es algo sobrenatural. De hecho, cuando haces tus primeras fotos de la Santa Infancia, al poco de llegar, te garantizo que C. sale en una de las diez primeras fotos. Hasta ahora, ha figurado ya en calendarios de cuatro asociaciones distintas. Incluso los niños de la calle de un proyecto cercano al nuestro, de los cuatrocientos miembros que componen nuestra Santa Infancia, prefieren sin duda a C. Ellos también piensan que nunca hemos sabido entenderlo ni apreciarlo.

C. ha sido ayudado por tres proyectos distintos. Ha vivido en cuatro casas diferentes, con gente que, realmente, intentó quererlo y ayudarlo. Ha sido expulsado de dos escuelas. Lo hemos pillado robando (robándonos, se entiende) cinco veces. Y siempre le hemos dado otra oportunidad. Lo único constante en su vida ha sido nuestro cariño y su decidida tendencia a tomar decisiones equivocadas en momentos inadecuados.

La última semana la ha pasado en la cárcel. Le rompió la pierna de una pedrada a otro chaval de su escuela. Un chaval con posibles -se ve- cuya familia denunció la agresión. Además, la primera vez que la policía lo llevó al cuartelillo, se escapó. Hemos dejado pasar varios días antes de pagar la fianza para ver si así aprende la lección. Y hemos ido a buscarlo para darle otra oportunidad. Otra más. Además, hemos contratado una psicóloga hace poco, y ella también ha decidido salvarlo.

Yo no sé que tiene, que no podemos dejar de intentarlo.

mar 23

SHINE A LIGHT

El viernes pasado, a T. se le encendió una luz. Y no sabemos cómo hacer para apagarla.

Descubrió que somos diferentes. Que hay pobres y ricos, hombres y mujeres, ángeles y personas, luz y sombra, mar y tierra, frenjis y abeshás, niños y adultos, perros y gatos… y así hasta el infinito. Se quedó atascado allí, en la diferencia. Y en Dios. Porque Dios nos ha hecho diferentes. Dios nos ha creado hombres y mujeres, pobres y ricos, frenjis y abeshás…

Como la ocasión lo merecía, el domingo fuimos a comprobar si hay urgencias en el Amanuel Hospital . Y mira, sí. Y allí nos dieron la llave del purgatorio en dos palabras: trastorno bipolar. Desde entonces, T. vive envuelto en luz. Una luz tan fuerte que no le deja dormir. Una luz tan fuerte que lo está cegando.

Alguien que quiso ayudarle le escribió esto en un papel:

“El Señor es mi pastor, nada me falta.
En verdes praderas me hace reposar,
me conduce junto a aguas tranquilas
y repone mis fuerzas.
Me guía por la senda del bien,
haciendo honor a su nombre.
Aunque pase por un valle tenebroso,
ningún mal temeré:
porque tú estás conmigo;
tu vara y tu cayado me dan seguridad
(…)
Tu amor y tu bondad me acompañan
todos los días de mi vida:
y habitaré en la casa del Señor
por días sin término.”

A veces se lo saca del bolsillo, y me lo lee en voz baja. Y luego me repite, “el Señor es mi pastor. No tengo miedo”. Y leo en sus ojos que está aterrado. Sólo que no se da cuenta. Dice que Dios le cambió la vida el viernes, y que le está muy agradecido. Y a mí, que cuando pasan estas cosas procuro no pensar demasiado en Dios, se me hace un nudo en la garganta, y miro hacia otra parte.

Antes del viernes, yo sé que T. me quería mucho. Ahora me quiere todavía más, y me lo repite quinientas veces al día. Hablamos durante horas. ¿Por qué soy pobre?, ¿por qué eres frenji?, el Señor es mi pastor, no tengo miedo, te quiero, no te preocupes, estoy bien, el Señor es mi pastor, estaré bien. Algo preocupada sí estoy, porque me siento completamente en sintonía con él. A él le pasa lo mismo, y así pasamos todo el día juntos.

La Santa Infancia ha cerrado filas, y lo protegen como buenamente pueden. Lo van a buscar a casa todas las mañanas y me lo traen. A la tarde, lo acompañan y le dan las pastillas antes de dormir. Es uno de los nuestros, y está sufriendo.

Mañana tenemos una nueva cita con el médico, y nos dirán si lo ingresan o no. Por si acaso, hoy le he puesto dos mudas en una bolsa, una toalla, una pastilla de jabón y un rollo de papel higiénico. Todos dicen que es mejor que lo ingresen, que no podemos hacernos cargo, que no puedo protegerlo y controlarlo 24 horas al día, que es una bomba de relojería, que tengo 400 niños más a los que también tengo que proteger. Y yo no sé si tienen razón o no, pero cuando he salido con la bolsa y los ojos cargados de lágrimas, T. me ha abrazado: “Piensas demasiado en mí”, me ha dicho, “el Señor es mi pastor, Dios me quiere, no pienses, no te preocupes”.

Es verdad. Dios lo quiere. Dios nos ha creado. Ricos y pobres. Frenjis y abeshás. Enfermos y sanos.

Cuerdos y locos.

Hay días que llegas a casa, y sólo tienes ganas de llorar.

mar 13

RADIO ESCUCHA

Últimamente me ha dado por escuchar la Afro FM cuando voy en coche. Es una radio etíope que emite en inglés. El grueso de la programación la compone música estadounidense, normalmente pop o rap (más rap que pop). A mí la musiquilla que ponen me da bastante asquillo (mis allegados saben que, en el terreno musical, soy difícil de complacer), pero la escucho porque las locutoras me fascinan. Son chicas etíopes que intentan hablar un inglés tipo Jenny-from-the-block, muy suburbial, pero no lo acaban de conseguir del todo. Las que hablan por el día dan bastante el pego, pero, cuando el sol cae, se ve que dan vía libre a las que todavía están acabando el CCC y las pobres hacen lo que pueden.

Además de la musiquilla, la radio debe estar patrocinada por Naciones Unidas o something like that, porque tratan también temáticas concienciadas. Por ejemplo, la locutora de esta mañana, se ha marcado un rap sobre la mortalidad materno-infantil que me ha dejado muerta del susto. No mother should dye while giving life. Yeah.

Además, tienen perfil en Facebook e intentan hacer debates en los que los oyentes pueden participar a través de Facebook o enviando sms. El otro día la chica intentó hacer un debate titulado -lo juro- “raping and tradition”. El argumento a debatir era si los oyentes pensaban que era correcto la tradición presente y practicada en muchas etnias etíopes de raptar a una chica, violarla y luego, ya si eso, arreglarse con la familia y casarse. Teniendo en cuenta que la participación llegaba a través de Facebook y móviles, pues uno pensaría que vaya tontuna debatir con gente de clase media-alta una cosa tan evidente. Pues no. El pueblo etíope nunca deja de sorprenderte. Hubo mensajes del tipo “es una tradición y forma parte de nuestros valores, y son los americanos y extranjeros en general que nos quieren despojar de nuestras tradiciones”. Es verdad que hubo muchos más mensajes en contra de la violación, pero el hecho es que hubo mensajes a favor de perpetuar la tradición por el simple hecho de ser éso, una tradición. No fui yo la única sorprendida, porque la locutora llegó un momento en que casi se hecha a llorar. C’mon, men.

Ese mismo día, por la noche, el debate era más light. Era sobre peleas en los bares. La locutora se pasó una hora de reloj explicando por qué está feo pegarse en los bares, repitiendo incansable que, si te pegas en un bar, corres el riesgo de desconcentrar al DJ y la fiesta se va al garete. Esto es otra cosa que tienen, que estiran los temas un poco demasiado. Y que a veces las locutoras van cortitas de argumentos de peso en torno a los temas.

Para que no se diga que yo critico por criticar (es verdad, pero no es lindo que me lo echen en cara), aquí va la propaganda: la Afro FM se puede escuchar en el 105.3 en Addis. En el gueter, para variar, no tengo ni la más remota idea, pero me da de que no se escucha. Tienen página web apañá (yo nunca he conseguido abrirla del todo, pero lo poquito que entreveo me parece bastante fashion) y el susodicho perfil de Facebook. Ahí queda.

feb 19

SHOPPING INDUSTRIAL

Aprovechando que estaba por aquí el Chaval Que Ya No Vende Bragas (uno de nuestros pintorescos voluntarios), decidimos instalarnos un sistema de sonido en el teatro, no vaya a ser que venga Shakira y nos pille con el culo al aire. Este tipo de decisiones las tomamos sin pensarlas mucho, porque si no, nos vendrían angustias y no haríamos nada. ¿Por qué? Porque, si comprar bricolage es ya una aventura en sí mismo, comprar material especializado de cualquier tipo (sanitario, eléctrico, informático…) es como un recorrido por los Siete Infiernos de Dante. Así, sin exagerar.

Si llegas a la tienda antes de las nueve y media de la mañana, encontrarás únicamente al chico que limpia y abre la verja (es una persona multifuncional), aunque el horario de apertura colgado en la puerta especifique que la actividad comercial comienza a las ocho. Cuando la Sales Manager de turno aparezca (aquí nadie es dependienta, aquí todas son Sales Managers), descubrirás en aproximadamente dos minutos que no tiene ni idea de lo que está vendiendo. Básicamente, repite un mismo concepto continuamente, dando igual lo que le preguntes:
_ Estos altavoces, ¿se pueden conectar en paralelo?
_ Van conectados al amplificador, que admite hasta cuatro altavoces
_ Ya, pero, además, ¿se pueden conectar en paralelo?
_ Van conectados al amplificador, que admite hasta cuatro altavoces
_ Ya, ya sé que se conectan al amplificador, y que puedo conectar hasta cuatro altavoces (por si además de Shakira, se planta aquí Celine Dion), mi pregunta es, y le pido por favor que me escuche, ¿se pueden conectar en paralelo?
_ Esto… siéntese y le traigo un café

Esto lo hacen mucho. Cuando no saben qué decir, te ofrecen un café. Yo suelo rechazarlo, en un vano intento de acortar mi permanencia en la tienda. Y porque sólo me falta ponerme más nerviosa.




Las tiendas etíopes presentan siempre un overbooking de dependientes, de los cuales sólo uno sabe realmente lo que se está vendiendo. El problema es que esa persona que sabe lo que se vende no suele estar en la tienda, por lo que tienes que volver otro día, cuando esa persona esté. “Es que él es el profesional”, te explican. ¿Y los otros cinco qué sois? ¿Plantas de interior? En este punto, la sensación es de que allí nadie tiene mucho interés en venderte nada. Lo lógico sería irte a otra tienda, pero coincide que, normalmente, lo que quieres y de la marca que lo quieres, sólo lo venden en esa tienda en toda Addis. Así de rarita eres tú. Y tienes que volver otro día, cuando esté el enterao.

Y luego, cuando por fin consigues comprar todo y te vas a tu casa a montar lo que has comprado, comienza el crucigrama: ¿dónde está el error? Porque, para hacer tu vida más amena, rara vez te venden todo bien. Siempre hay alguna tara, alguna cosa que se han olvidado, y que convierte tus jornadas en un rompecabezas sin fin. En el caso del equipo de sonido, la terminación de los cables que unían el amplificador con los altavoces estaba conectada en el canal incorrecto. Dos días para descifrar el enigma.

En los últimos tiempos, cuando acometes este tipo de trabajos, tienes también a la China en tu contra. Porque, a nada que quieras instalar, necesitarás cables, tornillos, tuercas, clavos, clavijas… y, actualmente en Etiopía, todas esas cosas, o las compras Made in China, o las compras a precio de perfume de Calvin Klein. O haces como yo, que te compras primero las Made in China para ahorrarte dos duros y, cuando todo se te deshace en las manos, te vas a comprar los tornillos de Calvin Klein. Yo metería en un contenedor todas las cosas rotas antes de usar (clavos, interruptores, destornilladores, enganches…) y las mandaría de vuelta a la China. Que se jodan y gestionen ellos sus residuos.

Y así, después de un par de días, tienes tu sistema de sonido montado. Y, cuando los pequeños de la Santa Infancia se marchan por la tarde, entras en el teatro y te pones esta canción a todo volumen. Y se oye perfecta. Tan perfecta que los mayores la escuchan desde fuera, y entran a ver qué pasa, y se quedan estupefactos de lo bien que se oye, y nos ponemos todos a saltar como locos en el centro del salón, con una euforia que no parece nuestra, que parece robada.

Ya puede venir Shakira cuando quiera. Hasta un café le daríamos, mira.

ene 14

SILENCIO

La madre de N. pertenecía al grupo de lo que yo, en mi interior, denomino Las Conchitas . Las deprimías, vaya. Era una señora perpetuamente enferma. Sin motivo aparente, pero enferma. Después de visitar varias clínicas privadas donde le hicieron un montón de pruebas sin resultados concluyentes, la llevamos a La Doctora, que dio con la solución en dos patadas: la única prueba que esta señora necesita es la del Sida. Y bacalao. Es lo que tiene La Doctora, que el Sida es que lo huele a distancia. Como si fuera col hervida.

En el proceso de counselling salió a la luz que la señora ya conocía su estatus de salud hacía varios años. Sólo que nunca relacionó el hecho de ser seropositiva con los múltiples males que la consumían. Eso, y que no quería que nadie supiera que era seropositiva. Le aterraba que se alguien se diera cuenta. “Me echarán de mi casa”, me dijo. “Te buscaremos otra”, le repliqué. “Me verán que voy al departamento del HIV/AIDS a por las medicinas”. “Puedes venir hasta la clínica de La Doctora, que está en Quintalapuñeta, y nadie te verá”. Lo más conveniente, en cualquier caso, parecía referirla a uno de los múltiples proyectos que trabajan para apoyar a los seropositivos en el barrio. Por supuesto, pequeño inconveniente: “no quiero que nadie venga a mi casa a darme medicinas, no quiero que nadie lo sepa”.

Con 50 CD4 no es que la señora tuviera todo el tiempo del mundo para decidir cómo afrontar la enfermedad, pero acordamos dejarla tranquila una semana para que pudiera elegir, de todas las opciones ofertadas (que eran múltiples y muy variadas, siempre protegiendo su intimidad), la que más cómoda le resultara. Eligió, al final de esa semana, marcharse a su pueblo a morir, como los elefantes. “Hubiera acabado antes disparándose”, sentenció La Doctora. Falleció dos meses más tarde. Pa´ nosotras la perra gorda.

Hace dos semanas, S. y su hermano mayor (al que yo no conocía), vinieron a verme. Su madre estaba en el hospital del barrio. Muy enferma. ¿Qué tiene?, les pregunté. S. (doce años) dijo que los médicos no les habían contado nada. Su hermano (18 años) bajó la mirada. Mandé a S. a jugar, e hice entrar a su hermano en la oficina:
_ ¿Qué tiene tu madre?
_ HIV/AIDS
_ ¿Lo sabíais ya?
_ Ella sí, pero nunca nos lo contó. Nunca dijo nada.

Ayer falleció. Tan pobre, tan pobre, que ni siquiera pagaba la cuota del heder. Ni tienda le han montado.

Es la quinta madre de la Santa Infancia que muere en los últimos seis meses. Las cinco de HIV/AIDS. Las cinco conocían su positividad desde hacía años. Las cinco callaron hasta que el HIV/AIDS las devoró vivas.

No las está matando el Sida. Las está matando el silencio; y la ignorancia. Las está matando el miedo.

*Heder: Asociación tradicional a la que pagas una pequeña cantidad al mes para que, cuando te mueras, te preparen un bonito funeral .

ene 12

MEMES

Cuando A. (niña, catorce años) me ha dicho que su maestra quería verme de nuevo, me he pillado soberano rebote, porque es la quinta vez que me llaman del colegio este año y sólo estamos en enero. Esto es una cosa que yo hago mucho, que cuando me llaman los profesores para hablar, a los niños los llevo ya gritados, porque así van más sumisos y el profesor se piensa que realmente se arrepienten de sus fechorías y les da otra oportunidad. Se llama marketing con causa.

Total que, tras advertirle previamente a A. que no toleraría ni una mentira, ni un “yo no he sido”, ni un “la culpa es del resto del universo mundo”, hemos ido a ver a la maestra de matemáticas, que me ha informado, bastante rebotada ella también, que A. no presta atención en matemáticas. “Toma,”-he pensado- “ni en mates ni en el resto de asignaturas, que por algo ocupa el puesto 44 en un ránking de 50”. Pero me he callado y me he limitado a asentir circunspectamente. La maestra, realmente, no me llamaba por eso. Me llamaba por un cuaderno que le ha confiscado a A. y que ha abierto delante de mis ojos, diciéndome que había cosas terribles escritas. Yo, así, a bote pronto, no es que tenga una gran capacidad lectora del amárico, por lo que he seguido asintiendo circunspectamente (que es una cosa que, con los años, me queda bastante circunspecta). A simple vista, el cuaderno aparecía alfombrado de florecillas, brillantinas y corazones varios. Muy Candy Candy. Le he indicado a la maestra que leería con atención el cuaderno, dado que, según ella, el citado documento “is not good for her future life”. Obviamente, ante semejante diagnóstico, yo no he podido menos que volver a asentir circunspectamente, le he dado las gracias y nos hemos ido.

De vuelta a mi office (que la tengo), lo primero que he hecho ha sido llamar a M., que es una trabajadora nuestra, y pedirle que me ayudara a descifrar el cuaderno. Después de lo dicho por la maestra, yo ya había elaborado mis hipótesis, resultándome la más plausible que A. sea una madame y en el cuaderno apunte las citas de sus chicas. Yo, para mi Santa Infancia, quiero siempre lo mejor.

Un meme. Utilizan los cuadernillos para pasarse memes. La cosa funciona así: en la primera página, A. había escrito una cincuentena de preguntas, que luego sus amigos del cole contestaban en páginas subsiguientes. Sólo que, como son muy afanados, además de contestar el meme, pues ponen dibujillos o fotos de revistas o brillantina pegada. La verdad es que es el cuaderno que todo chino soñaría tener. Lo sacudes y te caen cinco flores secas, dos corazones de plástico y tres fotos de actores de cine indio.

Respecto a las preguntas, yo me esperaba “lo peor”, es decir, enterarme de que A. tiene vida emocional (y que me diera envidia), pero no, mira. Aquí van algunos ejemplos de las preguntas hechas por A. y contestadas por una de sus amigas:
_ De las tres letras del ABC anti HIV (Abstinence, Be faithful and Condom), ¿con cuál te quedas?
_ Abstinence
_ Si mañana se acabara el mundo, ¿qué harías?
_ Ir a confesarme
_ ¿Es el sexo una prueba de amor?
_ No

Asustada no, aterrada he quedado. Qué panda de fanáticas están hechas. Las respuestas, ni dictadas por USAID. Por cierto, que su color favorito era el rosa, la bebida que más le gusta es la Mirinda y la que menos el aguardiente local. Y que si un chico le gusta, pues que espera a que le entre y ya (pues espera, maja, espera).

Sí que había algunos poemillas que había escrito un chico del tipo “rezando le pregunté a Dios, ¿me querrá A. algún día?” (en amárico medio rimaba), pero ya. Nada de carnaza, vaya. Al final de nuestra lectura detallada, le he preguntado a M. , que tiene veinte años, por qué la profesora se había quedado tan escandalizada por una cosa natural y bastante ingeniosa en lo que a comunicación y modo de conocerse se refiere. La respuesta ha sido contundente:
_ Los profesores etíopes no entienden nada.

Yo he asentido circunspectamente.

ene 02

FUN, FUN, FUN

El otro día (que es una expresión muy española, que lo mismo puede indicar ayer que hace quince años), G., como persona libre que es, a sus doce años, decidió que ya había aprendido todo lo que tenía que aprender dentro del sistema educativo convencional y dejó de asistir a la escuela. Se ve que, analizando la bonanza del sistema educativo público etíope, le pareció que después de tercero de Primaria todo es cuesta abajo, y coligió que con lo que sabía tenía bastante. G. tomó esta decisión unilateralmente, sin comentarla previamente ni con sus padres ni conmigo. Que yo a lo mejor le hubiera dado la razón, oyes, pero el caso es que permaneció callado como una sexoservidora. Sus amigos, que son muy majos pero un poquitín cretinos, tardaron dos semanas en analizar y acordar la conveniencia de informarme de la deserción escolar de G. Por lo que, cuando dicha circunstancia llegó a mis oídos, G. llevaba tres semanas sin ir al cole. Y el sistema etíope será un caos pero, en Addis y en Fernando Poo, si faltas a clase sin justificación durante tres semanas, amigo, tienes un problema.

Desde la escuela solicitaron la presencia de sus progenitores. Y esto nos avocaba a un nuevo problema: G. no quería decirles que había dejado la escuela. Cuando al día siguiente me vino con un ojo morado (y sin padres acompañándolo), entendí por qué. Y así, aprovechando que era 24, me fui a ver a los padres de G. para felicitarles la Navidad frenji, que es una cosa que aquí a nadie le importa.

Fuimos con el sujeto de análisis -esto es, G.- y con uno de los mayores (M.) por cuya casa habíamos pasado previamente a saludar a su madre, que estaba en la cama escupiendo los pulmones (literal, mientras escribo estas líneas está ingresada en una clínica de una conocida congregación religiosa). Ya ambientados tras la deprimente visita a la madre de M., llegamos a casa de G. Allí encontramos a su madre que me saludó sin muchas ganas. Yo le comenté que venía a hablar del pequeño problema de G. y su tensa relación con la dinámica educativa y ella me contestó que no me preocupara, que al día siguiente G. se iba al pueblo y así se acabarían todos los problemas.
_ ¿Con quién se va?
_ Con una gente que conozco -respondió vagamente
_ ¿Y con quién va a vivir en el pueblo?
_ No sé, se las apañará
_ ¿Y que comerá?
_ …
_ ¿Y si se pone malo?
_ …

Vamos, que le habían comprado un billete de ida al gueter lo mismo que hubieran podido dejarlo en Bole Road (puestos a abandonar, yo abandonaría allí) y salir corriendo. Le pregunté también por el moratón en el ojo, y me dijo que el padre se había pillado tremendo cabreo por la apostasía escolar de G. Tanto, tanto se había enfadado que no le habían quedado ganas de ir a la escuela para solicitar la readmisión.

Yo, que a veces paciencia me falta, me puse un poquito nerviosa, porque no me parecía ningún tipo de solución esta de transformar a G. en una versión de Heidi sin abuelo, sin perro y sin colchón de suave heno sobre el que dormir. Sobre todo porque miraba a la madre, que me estaba diciendo que quería abandonar a su hijo con una cara absolutamente carente de ningún tipo de expresión, sin mirar ni siquiera al niño que, aunque es un bastante macarra, se estaba derrumbando en un rincón.
_ Pero es que no me obedece -me dijo
_ A mí tampoco -le repliqué
_ Y me insulta
_ A mí también
_ Y llega tarde a casa
_ Al centro viene siempre tarde
_ Y no lo quieren admitir de nuevo en la escuela
_ Lo sé
_ ¿Qué puedo hacer?
_ Quererlo. Yo lo quiero. Tú también puedes quererlo.

Y allí me pasó una cosa muy rara, porque a la señora le empezaron a caer unas lágrimas extrañas, que no le modificaban en absoluto la cara, pero la que veía borroso era yo. Y, de repente, no sé por qué, me dio por pensar que las leyes del mundo deberían prohibir que la gente dejara de querer a sus hijos. Sobre todo en Navidad. Y como ya no sabía muy bien qué decir, seguía pensando “ésta quiere abandonar al niño porque no sabe que es Navidad. Si lo supiera, a lo mejor no lo abandonaría”. Pero era un pensamiento bastante estúpido, porque en Mekanissa aquel día no era Navidad.

Al final, acordamos que el niño permanecería en su casa y yo me haría cargo de él durante el día. Lo he tenido esta semana arbitrando partidos de los pequeños y ayudándome a cambiar interruptores y cristales (estoy inmersa en una furia sin precedentes por el bricolage). Me sigue a todas partes como un perrillo, y, cuando se aburre, se dedica a desatascar los grifos. Ayer volvió a intentar por su cuenta que lo admitieran en la escuela y, mira por dónde, el maestro se apiadó de él y vuelve a estar escolarizado. A su madre le he mandado una docena de huevos y un kilo de café, en pago por los servicios prestados por G. esta semana. G. ha dicho que se había puesto bastante contenta (supongo que el champán lo descorchará en otra ocasión).

Es un poco lo que pasa con la Navidad aquí. Que a veces, de tanto echarla de menos, de tanto prescindir de ella, no te das mucha cuenta cuando llega.

dic 16

YAMEREBESHAL

Hoy hemos concluido la semana cultural decretada por el gobierno para todas las escuelas. Básicamente se trata de una exaltación de los distintos aspectos que componen la cultura etíope, especialmente en lo relativo a diversidad étnica.

Hoy era el gran desfile final, y lo primero que hemos hecho ha sido adoptar el más puro espíritu etíope: por una chorrada de fiesta, hoy nadie ha trabajado. Porque sí. No había seveñá en la puerta, no había cocineras en la cocina, las maestras pasaban de los niños y la gente que debía trabajar en la cadena de producción de la escuela técnica ha decidido que hoy no tocaba trabajar. Todo muy abeshá.

Al margen de esto, la gracia del día es que todo el mundo ha venido vestido de una etnia distinta. Me too. ¿De qué me he vestido? Adivinen, adivinen… Bueno, que no tiene mucho misterio. Obviamente, me he vestido de komche . Me compré la tela en el Gulit de mis amores y uno de los sastres que tienen allí el puestillo me cosió un vestido a medida, verde con flores blancas. Luego me he calzado los mítico Kongo Chama (zapatos negros de plástico), foulard negro en la cabeza, crucecilla al cuello, pertinentes tatuajes tribales pintados con eye-liner, y a triunfar. La mejor parte es que la Santa Infancia me ha confeccionado un hato de leña, como las señoras que recogen la leña en Entoto para venderla (que es de lo más Komche que se puede hacer en la ciudad). Y allí he ido yo todo el día, con los pies pre-cooked (y repitiendome a mí misma “las uñas de los pies están sobrevaloradas, no las necesitas, no las necesitas”) y mi hatillo de leña a la espalda, que voy llena de cardenales (la Santa Infancia se ha emocionado y me ha cargado con unos diez kilos de leña).


yamerebeshal

Creo que puedo reivindicar humildemente el hecho de haber sido la primera komche de la historia con sujetador de Calvin Klein (realmente, ése era el puntazo, pero nadie se ha dado cuenta) y móvil. Las madres de la Santa Infancia, cuando me han visto, no podían parar de reír. K. me ha dicho que su madre tiene mis mismas medidas, por lo que le podría regalar el vestido si no lo voy a usar más.

Decidido: el año que viene, me visto de seveñá.

P.D: El título del post es lo que me decía hoy todo el mundo. Viene a querer decir “estás priciosa”.

oct 28

REFUGIO

Hay un trozo de mi camiseta donde a veces se refugian los niños que no saben adónde ir. Es la parte baja, el dobladillo, a la derecha de mi espalda. Se agarran ahí, y, simplemente, me siguen. Se adaptan a mi ritmo, giran cuando yo giro, se paran cuando yo lo hago… A veces no me doy cuenta de que llevo colgando un piojo de quince kilos.

Hay quien ha pasado allí horas. Otros días, e incluso semanas. Saben que no pueden quedarse indefinidamente, porque es un lugar bastante concurrido. Pero les gusta. A mí también.

Refugio

El momento dobladillo es una de las fases que atraviesa la Santa Infancia en ese vadear suyo por las aguas de la pobreza, en ese despertar, encenderse, aprender a vivir al que asistimos cotidianamente. Es apasionante ver cómo cambian durante las primeras semanas. A veces no te das ni cuenta, y, de repente, un día te preguntas desde cuándo sonríe H. o cuándo perdió Y. ese aire de niño perpetuamente enfermo que le caracterizaba. A veces, también, te preguntas dónde está el interruptor de apagado, porque hay plantas que florecen tan espectacularmente, tan sin control, que te cuesta asimilar su belleza, su energía (y su constante necesidad de alguien que atestigüe y celebre todos y cada uno de sus progresos).

Y, a veces, si la burbuja explota o su mundo se tambalea, se vuelven al dobladillo, como quien retoma el chupete olvidado, como quien busca la seguridad de un trozo de tela deformado. Como quien sufre.

« Newer Posts | Older Posts »

tariKe.org

  • Acerca de Tarike
    • tariKe.org
  • Entradas anteriores
    • febrero 2012 (1)
    • diciembre 2011 (2)
    • noviembre 2011 (4)
    • octubre 2011 (4)
    • julio 2011 (1)
    • junio 2011 (2)
    • mayo 2011 (5)
    • abril 2011 (2)
    • marzo 2011 (2)
    • febrero 2011 (2)
    • enero 2011 (3)
    • diciembre 2010 (1)
    • noviembre 2010 (4)
    • octubre 2010 (5)
    • agosto 2010 (1)
    • julio 2010 (2)
    • junio 2010 (4)
    • mayo 2010 (5)
    • abril 2010 (2)
    • marzo 2010 (4)
    • febrero 2010 (6)
    • enero 2010 (7)
    • diciembre 2009 (5)
    • noviembre 2009 (5)
    • octubre 2009 (7)
    • septiembre 2009 (2)
    • agosto 2009 (2)
    • julio 2009 (4)
    • junio 2009 (9)
    • mayo 2009 (10)
    • abril 2009 (10)
    • marzo 2009 (3)
  • Sitios que visitaría sin dudar
    • Badil Be Glamorous

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Chino Chano

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Con Viento Fresco

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Cubitos

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Diario del Altoaragón
    • Elia
    • Hombre Revenido

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Mama Etiopia

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Peibols Beckham

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Picando Puertas

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Road to Ethiopia

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Soitu.es

      Cerrar vista previa

      Loading...
  •  
    febrero 2012
    L M X J V S D
    « dic    
     12345
    6789101112
    13141516171819
    20212223242526
    272829  
  • Etiquetas
    Amárico Brother House Comercio Etiopia Filas Idioma Internet Juguetes Kaktus Manuales Música Nombres Etíopes Racismo Radio Religión Salud Santa Infancia Sociedad Tarike Teatro Viaje
  • Archives
    • febrero 2012
    • diciembre 2011
    • noviembre 2011
    • octubre 2011
    • julio 2011
    • junio 2011
    • mayo 2011
    • abril 2011
    • marzo 2011
    • febrero 2011
    • enero 2011
    • diciembre 2010
    • noviembre 2010
    • octubre 2010
    • agosto 2010
    • julio 2010
    • junio 2010
    • mayo 2010
    • abril 2010
    • marzo 2010
    • febrero 2010
    • enero 2010
    • diciembre 2009
    • noviembre 2009
    • octubre 2009
    • septiembre 2009
    • agosto 2009
    • julio 2009
    • junio 2009
    • mayo 2009
    • abril 2009
    • marzo 2009
  • Search






  • Home
  • tariKe.org

Este blog este bajo una licencia de Creative Commons. Creative Commons License Designed by FTL Wordpress Themes brought to you by Smashing Magazine

Back to Top