• Home
  • tariKe.org
Blue Orange Green Pink Purple

Posts Tagged ‘Kaktus’

You can use the search form below to go through the content and find a specific post or page:

feb 05

PRUEBA SUPERADA

Hoy he acabado un viejo proyecto importante para mí. Hoy finalmente he empezado a llenar mi depósito de compost.

Decidí, hace ya algunos meses, construir un depósito de compost hecho de palés viejos. Sólo que en Etiopía nadie tira los palés viejos, y tampoco te regalan los palés viejos gratuitamente. Así pues, puse a mi Santa Infancia a atornillar maderas para construir los palés con los que construir el depósito de compost.

Finalizada la estructura de madera, la semana pasada aprovechando un día libre que nos cojimos por Timket, mientras el barrio se volvía loco con las procesiones, y el Arca y todos esos mitos que a la gente la tienen atontá fascinada, recubrí por dentro el depósito con tela de malla. Allí ya me dí cuenta que en los escuetos vídeos de youtube sobre depósitos de compost hechos de palé hay una cosa que no mencionan: pesan más que el David de Miguel Ángel.

Hoy he convencido a mi Santa Infancia para que me ayudara a transportarlo a su ubicación definitiva. Parecíamos un paso de Semana Santa, porque han dicho que llevarlo a hombros era más fácil. Luego todos nos hemos quedado con los hombros llenos de cortes de los clavos y las maderas. Estupen.

A pesar de mis esfuerzos, mi Santa Infancia todavía no ha entendido para qué sirve el depósito de compost, pero yo sé que se convencerán en cuanto empiece a producir compost. El Ingeniero, en frente de cuya casa he plantado el depósito, tampoco está muy convencido:
_ ¿Y si huele?
_ No va a oler
_ ¿Por qué?
_ Porque lo dice Internet
_ Internet no huele
_ Aunque huela, vivimos al lado del basurero. No te darás ni cuenta.

Y allí lo he convencido un poco más.

Brother House lo llama “la caja agujereada de Kaktus”. La Santa Infancia lo ha bautizado “la mierda ésa para el huerto”. Yo lo veo y me recuerda al Arca de Noé. Los dos servirán para repoblar la tierra. Es que me emociono con cualquier cosa.

dic 13

THY WILL BE DONE

Hoy vamos a volver a hablar de religión, porque el tema política está como copao estos días, y a mí de pequeñita me enseñaron que lo poco gusta, pero lo mucho cansa. Educación General Básica.

Hace años visité en la ínclita Universidad de Navarra –aquí donde ustedes me leen, yo soy ex-alumni de tan magno centro- una exposición sobre la doctrina de mi paisano San José María. Como se puede imaginar, la exposición era rompedora como un concierto de Lady Gaga en Chueca: adoctrinamiento para fans y conversos.

Se recordaban varias frases del santo, entre ellas una que me llamó la atención. Decía más o menos así: “Dios te ha dado diez hijos, mujer. Afortunada tú, porque Él ha confiado en ti”. Por si tenías alguna duda acerca de la conveniencia de dedicar tu vida a la procreación de la especie, que sepas que no tienes tantas opciones, según determinadas personas.

Hace poco le explicaba yo a Brother House estos pequeños matices que la Iglesia Católica mantiene contra viento y marea en el tema de la salud reproductiva, puntualizando que, según nuestros jefes menos directos, cada vez que Dios envía diez hijos a una de las madres de la Santa Infancia, lo único que cabe es alegrarse. Y que como nos pillen haciendo algunas cosas que hacemos y diciendo algunas cosas que decimos, puede que no les guste un pelo. Brother House, que se fía bastante poco de mí, me respondió:
_ Hombre, esas ideas serían hace años. Tú es que te has quedado anticuada. Seguro que han cambiado de opinión.

No sé si la jerarquía católica es consciente, pero en ese pensamiento recurrente de “Dios lo quiere” o “es la voluntad de Dios”, coinciden con las madres de mi Santa Infancia: “Es la voluntad de Dios que yo tenga un tumor benigno que me ocupa media cara, por lo que no pienso ir al médico”, “si mi hijo acaba en la calle, será que es la voluntad de Dios”, “si la niña entra en un bunna-bet (prostíbulo) ”, -adivina-, “será que Dios lo quiere”. Aquí son muy de respetar la voluntad de Dios. Cuando les conviene. Porque si Dios insiste en su confianza ilimitada en tus capacidades, y te manda un sexto hijo, puede que no te apetezca, o que ya no puedas seguir su voluntad, y decidas abortar, y agonices durante una semana en casa hasta que por fin Dios te conceda la gracia de morir, dejando huérfanos a tus otros cinco hijos que serán internados separadamente en varias instituciones estatales de uno de los países más pobres del mundo. ¿Es esa la voluntad de Dios? Una cosa son renglones torcidos, y otra es no querer enderezarlos.

Cuando estas señoras empiezan a hablar de la voluntad de Dios, honestamente, me pongo de los nervios. A veces hasta las dejo solas en la oficina, y salgo a tomar el aire, lo que las desconcierta bastante. Cuando me calmo y vuelvo, les suelto: “Noticia: Dios me ha enviado a mí. Yo soy la voluntad de Dios”. Sin medias tintas.

nov 24

QUE TE ALABEN LOS DJs

Dios me habla.

No, no son ese tipo de voces; y no, no contestaré a quien me pregunte en qué oído lo escucho.

Dios me habla a través de la radio. Me explico: un día, hace ya años, iba yo en un minibus. A mi lado tenía a una niña de unos diez años de la Santa Infancia que no paraba de toser. Concretamente, llevaba más de tres meses sin parar de toser. Además, en ese Qué Apostamos que en ocasiones es mi vida cotidiana (sin la Obregón, gracias al cielo), tenía que encontrar ese mismo día casa para un chaval terrible de unos quince años, que, por azares del destino, se había quedado sin sitio donde dormir.

Así iba yo rumiando mis desventuras y, como no podía hacer nada porque estaba en el bus, pues me puse a rezar. Yo es que soy católica. Y con poca personalidad, porque eso de rezar en los buses se me ha pegado de unas monjas muy lindas que nos quieren mucho. Y entonces, en mitad del barullo, el locutor etíope de la radio dejó de hablar y empezó a sonar una canción de Shakira: La Tortura, con Alejandro Sanz.

Y ustedes pensarán que, para provenir de Dios, el mensaje era bastante chabacano. Pues sí, pero el caso es que a mí me alegró el día. Y al final resultó que la niña no tenía tuberculosis –era sólo una pulmonía de ná- y, cuando volví a la misión, una de las trabajadoras tenía una habitación libre para acoger a la bestia sin techo.

Desde entonces voy súper atenta a las canciones de la radio. Específicamente, si estoy en el coche a esa hora, me pongo una especie de radio fórmula de canciones en inglés que transmiten en red varias emisoras del África, entre ellas la 102,1 de Addis, y donde a veces me ponen Rihanna y/o Katy Perry, o incluso canciones de la banda sonora de Glee.

Estos días, como voy en coche traficando con material escolar (la situación comercial en Etiopía no ha cambiado, y en vez de hacer compras parece que traficas), oigo mucho la radio, ergo Dios tiene cienes de oportunidades de mensajearme. Y me anima un web, porque todos los días me suena esto :

Todavía estoy trabajando en el desencriptado de los mensajes musicales, pero mientras tanto voy la mar de contenta, sobre todo después de la paupérrima calidad de la música predominante en la piel de toro este verano: Danza Kuduro, “Ayer la ví…”, y ya, porque no había nada más. Probé hasta a rezar en los bares, a ver si Dios se decidía a enviarme mensajes también en España, pero no funcionó. Lo de “si cierro los ojos fuerte, fuerte, cuando los abra el pesado ya no estará allí” tampoco funciona. Y lo de “si me concentro mucho podré hacer explotar los bafles con el poder de mi mente”, tampoco. Como se ve, mi vida intelectual en los bares es (era) de lo más intenso.

oct 16

TÍO MATT

A raíz de la muerte del señor Jobs, leí en un periódico que una de las grandes contribuciones del genio –más allá de discursos de graduación, brand names, manzanas u ordenadores súper cool -, fue el haber contribuido decisivamente a que “todos llevemos Internet en el bolsillo”. Todos, dear.

Este verano, llegué a casa extasiada después de mi vuelo El Cairo-Madrid. “No sabéis lo que he visto en el avión”, expliqué nada más llegar a mi familia, “había gente que tenía como una especie de pantallas súper planas donde miraban cosas. He echado un vistazo a una de ellas cuando mi vecino de asiento se ha ido al baño y ¡estaba leyendo un libro en PDF!”. “Ah, sí, se llaman tablets”, me respondieron escuetamente. Me sentí un poco como Matt el viajero de los Fraggle.

Siguiendo con el verano, en ese intento desesperado de integrarme en la sociedad actual que Míster K. realiza cada año, me dio un móvil más actualizado que el que tengo en Addis. El que tengo en Addis me costó unos 20 euracos al cambio, y el proceso de compra se desarrolló más o menos así:
_ Buenos días, quisiera el móvil más barato que tengan.
_ Pues éste. Cuesta 400 birr
_ Ah, qué mono. ¿Y qué tiene?
_ Linterna. Tiene linterna.

Míster K. me dio un móvil que no tenía linterna, pero que tenía pantalla táctil, Interné incorporada y cienes de aplicaciones. A los dos días, desesperada, volví a sacar del cajón mi móvil con linterna y lo encendí. Con la pantalla táctil no era capaz ni de descolgar el bicho ése. Mis amigas estaban empezando a acostumbrarse a comunicarse con perdidas, como cuando teníamos 25 años (a nuestros 15 el único que tenía móvil era Michael Knight en El Coche Fantástico).

Llevo años oyendo lo de la “brecha digital”, que a mí me sonaba a “yaya, no hace falta que pongas otro cubierto, que el señor del telediario no va a salir de la tele para sentarse a comer con nosotros”. Me hacía mucha gracia, esa gente que no sabía ni lo que era Facebook. Hace ya algunos años empecé a entender que en el lado oscuro de la brecha digital se encuentran todos los países que quedan sumidos cada vez más en esa densa ignorancia que supone el no tener acceso más que a una versión de la realidad, todos esos millones de personas que ni siquiera saben que existe un universo paralelo en el que todos tienen derecho a participar. Y este año he entendido que me hallo suspendida en mitad del barranco tecnológico: tengo este mi blog, sé lo que es Facebook, pero el sólo capricho del gobierno etíope puede dejarme sin voz en cualquier momento. Basta una reunión de la African Union para que todos mis privilegios tecnológicos se vean revocados radicalmente (no hay conexión para todos). Y empiezo a no entender muy bien de lo que habla la gente común (mi gente común del Primer Mundo) cuando hablan de estos nuevos modos de comunicarse.

Vamos, que yo en el bolsillo llevo el móvil (con linterna) y las llaves. A ver si un día de éstos me encuentro el Interné ese que el señor Jobs le proporcionó a todo (todo) el mundo…

P.D: Los comments sí los leo y me animan muchísimo. No los contesto porque me costaría light years (años luz)

jun 29

DIENTES, DIENTES

Hace ya algunos años, fuimos con un grupo de la Santa Infancia a la clínica de la Doctora, donde había una dentista israelí que se había comprometido a pasar consulta a una docena de nuestros niños así, por la jeta. De los niños, claro.

Nuestra Santa Infancia es verdad que cuando más se lucen es cuando los sacamos de casa (y del barrio). Así, vinieron todos repulidos a la visita con la doctora israelí y esta chica se emocionó ya un bastante cuando le expliqué que no es que todos los días vengan con chándales con brillos plateados, sino que los brillos eran fruto de la impresión de acudir a un dentista de verdad.

Al final de las consultas, tras una breve deliberación con la Santa Infancia, decidimos pagar a la doctora. Como la cosa no iba de dinero, la Santa Infancia le pagó con la historia de la versión local del Ratón Pérez.

Aquí lo que hay no es un ratón, sino un pájaro. El pájaro no tiene nombre y sólo se llama así, Pájaro. Pájaro tiene el pico lleno de dientes preciosos. El pico es grande, largo y dentudo. Así, cuando se te cae un diente, tienes que tirarlo encima de un tejado para que Pájaro pueda venir a buscarlo. Pájaro se lleva tu diente, y ¿qué te da a cambio? Pues un diente nuevo directamente de su pico, y vas que te matas. Después de la historia, la dentista de Israel se enterneció tanto que nos saturó de cepillos de dientes, tubos de pasta con las etiquetas escritas en hebreo y enjuagues bucales.

Como la Santa Infancia tiene los tejados de las casas algo destartalados, normalmente tiran los dientes en los tejados del centro para asegurarse de que Pájaro vendrá a buscarlos y les dará dientes nuevos y bonitos (dientes retornables, vaya). Así, te vienen a buscar en mitad de reuniones sobre reasignamientos de presupuesto con unas ansias tremendas porque se les ha caído un diente. Y tienes que dejar la reunión, abrir una de las clases, y cantar con ellos una cancioncilla que básicamente dice “Pájaro, Pájaro, llévate mi diente y tráeme un nuevo”. Y luego tiras el diente. Es mejor que lo tires tú, porque así se queda más lejos. Y da menos asco, porque no hay nada que dé más bajón que abrir la ventana de una clase y encontrarte cinco dientes justo en el alféizar. Y luego, con el diente correctamente posicionado en el tejado, te vuelves a tus reasignaciones de presupuesto con formatos Excel para rellenar, mientras las personas Excel te miran un poco raro porque ellos no creen en Pájaro. Peor para ellos, que Pájaro no les dará dientes nuevos.

P.D: Según mis investigaciones, Pájaro no vuela en toda Etiopía, sino sólo en ciertas regiones como Wello.

jun 01

UNDER CONTROL

Me he quedado de encargada del garito. Brother House ha tenido que ausentarse repentinamente durante un par de semanas y, según la Santa Infancia, esta circunstancia me hace ascender automáticamente en nuestra sencilla escala de mando. Soy la boss.

Y lo llevo divinamente, oiga usted. De momento:
. T. ha decidido dejar sus benditas medicinas y se pasa todo el día enfadado con el mundo. Ayer intentó que aceptáramos “cuchillo”como “complemento de moda”. Dice que lo trajo para pelarse el mango. Así dicho queda un poquitín ordinario, pero es verdad que ahora les damos mangos casi todos los días para postre. De momento, apenas sale el sol, me tengo que levantar y darle en la boca sus drogas. Lo mismo antes de que el sol se ponga. Para que no se transforme en vampiro, supongo.

. Z . nos reveló finalmente que lo que la consumía hace algunas semanas no era una maldición, sino un embarazo. Y que lo de excavar las aguas benditas era mayormente una mentira como un piano. Cuando descubrió que estaba embarazada, contrariamente a lo que hizo M . decidió tirar por el camino más corto y acudió a Marie Stopes, que es una red de clínicas fundada por una señora cuando menos particular (esto lo digo basándome únicamente en la Wikipedia), en las que se dedican a “ayudar” a chicas “en problemas”. Afortunadamente para Z., hay una de estas clínicas cerquita de nuestro barrio (las hay que nacen con suerte), y, dado que ya es mayor de edad y el aborto se legalizó completamente hace unos meses en Etiopía, pues pudo deshacerse de su “problema” sin mayores consecuencias. No me lo dijo porque yo jamás la habría dejado abortar. Z. es bastante perspicaz, como se ve. Una pena que la perspicacia le venga cuando ya no le hace falta para nada, cuando todos los principios que hemos intentado inculcarle en los últimos diez años se han demostrado totalmente carentes de sentido.

. Llevo tres días seguidos enviando un niño diario a la clínica a que le cosan la cabeza. El pegote de esparadrapo forma ya parte del uniforme de la guarde. Se ve que con el inicio de las lluvias, a nuestra Santa Infancia le pesa más la cabeza y se me desequilibran constantemente.

. A G . lo han vuelto a expulsar del colegio. Sus padres han decidido secundar al colegio, y lo han echado también de casa. Duerme cada día con una familia diferente del barrio.

Como ven ustedes, todo bajo control. Una balsa de aceite. Nada me turba, nada me espanta.

P.D. Hoy me dijeron que tu niña J. nació demasiado chiquita para este mundo tan grande. Mientras esperamos a que crezca, os envío esta canción . Ánimo, campeonas. Os pienso.

may 19

LA CHARLA

A. (quince años) va al catecismo a la iglesia ortodoxa. Está encantada, porque dice que al final del año, si aprueba el curso este del catecismo, la pasarán al coro de la iglesia, y le darán una túnica para que cante acompañando al Arca de la Alianza en la fiesta de Timket, que como ustedes pueden imaginar es lo más parecido a una ilusión de vida que tiene la Santa Infancia.

Un día vino a decirme que el grupo de catecismo estaba organizado una excursión a una iglesia en los alrededores de Addis:
_ Hay una lista en la que se pueden apuntar los niños huérfanos, y así la iglesia les paga la excursión –me explicó, mirándome de un modo un poco raro
_ Ah, qué apañados
_ Yo no me he apuntado – A. es huérfana desde hace mucho, mucho tiempo
_ ¿Y eso?
_ Porque esa lista es para niños que no tienen a nadie. Y yo te tengo a ti –concluyó, triunfal -,¿verdad?
_ Esto… ¿y cuánto dices que cuesta la excursión esta?

Como ya he explicado más de una vez (concretamente aquí y aquí ), a A. le encanta pregonar que yo soy su madre. Y es verdad que es un poco limitada (si se ríe mucho, hasta se le cae la baba), pero así y todo siempre he intentado que viera la realidad, que es que la quiero mucho, mucho, pero que no soy su madre. Y así, algunos días más tarde me decidí a mantener La Conversación:
_ A., tú sabes que yo no soy tu madre real, ¿verdad?
_ Sí, claro –me respondió -, pero yo te quiero como si lo fueras
_ Y sabes que un día me voy a ir…
_ Ya…- y allí le falló un poco la determinación – pero me da igual - se recuperó- yo te voy a querer igual si estás aquí que si no estás.

Igual sí que tiene razón, y Dios me ha dado una hija. Una hija tonta y que se le cae la baba. Porque alguien que te quiere tanto tiene por fuerza que ser familia, ¿no?

may 04

ONCE UPON A TIME…

Ayer Y. (seis años) me contó muy emocionado que tenía dos libros en casa. Según él, eran dos libros preciosos en inglés que un cliente le había dado a su madre. Lo del “cliente”, como él mismo se dio cuenta justo después de decirlo, se le escapó. En teoría, la mamá de Y. no trabaja. Y no tiene “clientes”. Y no es puta.

Y. me dijo que me traería los dos libros, para que viera lo bonitos que eran y se los leyera. Hoy los ha traído. Uno era el folleto de normas y regulaciones de la Universidad de Addis Abeba de hace tres años. El otro, que tenía hasta dibujos, era el libro de instrucciones de un televisor. Y me ha pedido que se los leyera. Con el primero, como no tenía dibujos, le he contado la historia de los tres cerditos. El segundo ha sido más difícil, porque traía ilustraciones de un mando a distancia, y entonces le he contado una historia de un niño de su misma edad, que vivía en Addis, y, al que, como al propio Y, le encantaba rebuscar en la basura en busca de mierdetas con las que armar juegos estupendos. Esto es real. Y. con cuatro porquerías se monta unos juguetes que son la envidia de toda la Santa Infancia. Una vez, con cuatro tapones de botella, cuatro palillos y una bolsa de leche se hizo un barco con ruedas que causó sensación. Secretamente albergo la ilusión de que llegue a ingeniero.
El niño de la historia, buscando, buscando, se encontraba un mando a distancia mágico, y que cada vez que pulsaba un botón le sucedían cosas maravillosas. Pulsaba el 1, y desaparecía Koshe . Pulsaba el 2, y se encontraba un sofá. Pulsaba el 3, y le caían del cielo unas zapatillas de tacos para jugar a fútbol. El último botón se lo dejaba pulsar a su mamá, y ¡zas!, su mamá ya no tenía que trabajar y podía pasarse todo el día dándole abrazos a ese niño tan espabilado que se había encontrado un mando a distancia mágico. Y eran todos muy felices.

Los mayores se han coscado de que yo estaba mintiendo como una bellaca, y de que en los libros no ponía nada de eso. Misteriosamente, no han dicho nada, y hasta han colaborado en algunas partes de la historia (lo de los zapatos que caen del cielo es suyo). Y. se ha ido a casa súper contento con sus dos libros de historias imposibles. Espero que los pierda, se le mojen o se los roben antes de que aprenda inglés, porque se va a llevar un chasco…

abr 09

PASOS PERDIDOS

A las niñas de mi generación, nacidas ya en democracia, nos educaron para cambiar el mundo. Nosotras teníamos que llegar a todo, teníamos que serlo todo: amas de casa, madres y profesionales súper eficaces. Y había una cosa que, al menos a mí, se me quedó muy grabada: todas estas cosas teníamos que hacerlas “con la frente bien alta”. Y así, mi ideal de persona digna y productiva incluye gente que camina con la espalda derecha y la cabeza recta, mirando al frente sin vacilación. Enfrentando el futuro en cada paso que da.

En el barrio de la Santa Infancia, si te da por caminar con la cabeza bien alta lo más probable es que acabes de morros en el primer charco. Si eres afortunada, el charco contendrá al menos un cincuenta por ciento de agua. Si no, pues no será agua. Como las calles no están asfaltadas, más te vale dejar las filosofías sobre la dignidad para otro día y unirte al club del “mira bien por dónde andas”, que en la práctica equivale a caminar con la frente marchita, que decía el bolero.

Yo cuando voy al barrio suelo tropezarme aproximadamente cada cinco pasos. No me caigo, pero voy dando un traspiés detrás de otro, mientras la Santa Infancia de turno completa “aishós” (ánimo) a cada paso que doy. He probado a caminar con la frente en alto, levantando un poco más las piernas en cada paso, pero pierdo velocidad, me canso más, y parezco un vaquero borracho. Como se ve, me encanta perder el tiempo en reflexiones absurdas.

En todo esto iba pensando hoy mientras iba con A. a visitar a su madre que lleva meses enferma y que, a pesar de todos mis esfuerzos, sigue sin pesar más de cuarenta kilos. Y de reojo iba observando a A, que tiene ya dieciséis años, y me he dado cuenta de que ellos no caminan mirando al suelo. Tampoco miran exactamente al frente, sino a un punto a medio camino que les permite ver las piedras sin perder de vista el destino. Amazing, tú. Lo ve Paulo Coelho, y le sale un libro.

Embebida en estas cuestiones simbólicas, he llegado a casa de A. Su madre se llama Salud, pero, como digo, hace tiempo que está enferma. Antes de ir, he estado media hora mentalizándome, porque tiendo a perder la paciencia con estas señoras que un día no salen de la cama, y al siguiente ya se quedan allí. También fui educada para ocultar cualquier signo de debilidad y/o desgracia, por lo que la gente que abiertamente se muestra consumida por sus miserias me provoca una profunda desazón.

La mentalización ha surtido efecto, y he conseguido tranquilizar a la señora, asegurarle que mañana saldrá el sol y convencerla de que emerja al mundo exterior. La casa de A. apesta siempre a pipí, y es oscurilla, por lo que se puede entender que a la señora le den depresiones de vez en cuando. Tiene, eso sí, un patio muy bonito con algunas cosas cultivadas.

A pesar del patio y de la mentalización, la angustia de la señora como que se me ha contagiado, y he salido pensando que a esta señora no la voy a volver a ver con salud en la vida, y que todos mis esfuerzos parecen ser baldíos. Al final, he llegado a casa mirando las piedras no, lo que está debajo las piedras. Un poco como los toros que embisten el burladero. Un poco también como la madre de A., pero sin el olor a pipí.

mar 14

ANIMALICOS

Hace ya unos años traté de hacer un juego con los pequeños de la Santa Infancia. La dinámica era bastante sencilla: uno se ponía en el medio del corro, imitaba a un animal, y los demás lo tenían que adivinar. Como mi Santa Infancia a veces es un poco cortita de entendederas, pues empecé yo poniéndome en el centro, para dar ejemplo. Con mi mejor voluntad, me puse a cuatro patas y empecé:
_ ¡Muuu!, ¡muuu!- mientras pensaba “tener estudios pa’ esto”
Por si la humillación no fuera ya bastante, la Santa Infancia no conseguía adivinar el animal que yo estaba representando, y me miraban con cara de “ya está. El día ha llegado. Se ha vuelto loca”. Después de cinco minutos mugiendo desesperadamente, me levanté y les comuniqué que el animal que yo intentaba representar era la vaca. Una simple vaca, coño.
_ Aaahhh… es que lo estabas haciendo mal- me repusieron
_ ¿…?- nunca se me había ocurrido que se pudiera errar en el imitar a una vaca
_ Las vacas hacen embuá, embuá- y todos se pusieron a hacer embuá.
Tras haber experimentado en mis propias carnes este episodio de desencuentro cultural, como soy una persona curiosa me documenté sobre el particular. Así, en el libro de ciencias de Primero de Primaria encontré que:
. el gallo no hace kikirikí, que hace kukulukú
. el burro no hace ia, ia, sino hi, hi, hi
. la oveja ni hace be, sino ba
. los pollos no hacen pío. Hacen pí. Y basta.
Y luego habrá quien hable de globalización. Si ni siquiera las bestezuelas se ponen de acuerdo…

Older Posts »

tariKe.org

  • Acerca de Tarike
    • tariKe.org
  • Entradas anteriores
    • febrero 2012 (1)
    • diciembre 2011 (2)
    • noviembre 2011 (4)
    • octubre 2011 (4)
    • julio 2011 (1)
    • junio 2011 (2)
    • mayo 2011 (5)
    • abril 2011 (2)
    • marzo 2011 (2)
    • febrero 2011 (2)
    • enero 2011 (3)
    • diciembre 2010 (1)
    • noviembre 2010 (4)
    • octubre 2010 (5)
    • agosto 2010 (1)
    • julio 2010 (2)
    • junio 2010 (4)
    • mayo 2010 (5)
    • abril 2010 (2)
    • marzo 2010 (4)
    • febrero 2010 (6)
    • enero 2010 (7)
    • diciembre 2009 (5)
    • noviembre 2009 (5)
    • octubre 2009 (7)
    • septiembre 2009 (2)
    • agosto 2009 (2)
    • julio 2009 (4)
    • junio 2009 (9)
    • mayo 2009 (10)
    • abril 2009 (10)
    • marzo 2009 (3)
  • Sitios que visitaría sin dudar
    • Badil Be Glamorous

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Chino Chano

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Con Viento Fresco

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Cubitos

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Diario del Altoaragón
    • Elia
    • Hombre Revenido

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Mama Etiopia

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Peibols Beckham

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Picando Puertas

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Road to Ethiopia

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Soitu.es

      Cerrar vista previa

      Loading...
  •  
    febrero 2012
    L M X J V S D
    « dic    
     12345
    6789101112
    13141516171819
    20212223242526
    272829  
  • Etiquetas
    Amárico Brother House Comercio Etiopia Filas Idioma Internet Juguetes Kaktus Manuales Música Nombres Etíopes Racismo Radio Religión Salud Santa Infancia Sociedad Tarike Teatro Viaje
  • Archives
    • febrero 2012
    • diciembre 2011
    • noviembre 2011
    • octubre 2011
    • julio 2011
    • junio 2011
    • mayo 2011
    • abril 2011
    • marzo 2011
    • febrero 2011
    • enero 2011
    • diciembre 2010
    • noviembre 2010
    • octubre 2010
    • agosto 2010
    • julio 2010
    • junio 2010
    • mayo 2010
    • abril 2010
    • marzo 2010
    • febrero 2010
    • enero 2010
    • diciembre 2009
    • noviembre 2009
    • octubre 2009
    • septiembre 2009
    • agosto 2009
    • julio 2009
    • junio 2009
    • mayo 2009
    • abril 2009
    • marzo 2009
  • Search






  • Home
  • tariKe.org

Este blog este bajo una licencia de Creative Commons. Creative Commons License Designed by FTL Wordpress Themes brought to you by Smashing Magazine

Back to Top