• Home
  • tariKe.org
Blue Orange Green Pink Purple

Posts Tagged ‘Santa Infancia’

You can use the search form below to go through the content and find a specific post or page:

Oct 18

RABIA

Hace dos meses que se murió E. A pesar de que siempre pareció un poco tonto, no debía de serlo tanto, visto que murió suplicando que lo llevaran al hospital. Para su desgracia, su familia decidió llevarlo a las aguas benditas, que están justo al lado del hospital. Se bebió lo que le dieron y murió.

Horas más tarde, fui a su funeral. En animada concurrencia, me encontré a muchos de los progenitores de mi Santa Infancia, disfrutando de la tradicional comida funeraria. La madre de E., cumpliendo su papel a la perfección, lloraba inconsolable: “ojalá me hubiera muerto yo en su lugar”.

Ya. Ojalá.

Ojalá –pensé- ojalá os murierais todos. Los que pegáis a vuestros hijos, los que pasáis siete pueblos de ellos, los que acudís a comer a los funerales, los que nunca venís cuando se os necesita, los que dejáis morir a vuestros hijos, los que abandonáis a vuestros niños, pero luego lloráis cuando se mueren. Ojalá os murieráis vosotros. Si hubiera Justicia, os moriríais vosotros.

Me ofrecieron de comer. Lo rechacé sin demasiados miramientos, mientras me acordaba de cómo E. venía mitad de los días sin desayunar. Desesperada por salir de allí, solté algo de dinero que ni me alivió la rabia ni les enseñó nada a ellos. Hay situaciones de las que, sencillamente, no puede salir nada bueno.

Hoy ha salido el sol, y me he acordado de E. De la rabia que sentí en su momento, no me queda apenas nada. Me queda la tristeza de no poder reparar lo que se rompió. Me acuerdo de la mirada de Eshetu, esa que ponía cuando no acababa de entender las cosas. Me queda la certeza –y el dolor- de saber que no vendrá más.

Supongo que ya han celebrado los cuarenta días de su muerte. No me han invitado. Mejor.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Abr 28

MADERA

Comprar cuadernos. M. se ha escapado de casa. Tendremos que mediar (otra vez) con la señora que la acoge. G. también ha estado una semana fuera de su casa. Viene su padre. Se declara inocente. Hace meses que dejó de pegarle. A lo mejor, después de años de tratar a su hijo como un animal, no podemos esperar que el niño perdone a ese señor con gafas (¿gafas en un padre de mi Santa Infancia? Sabe Dios dónde ha encontrado las gafas). A lo mejor ese odio ya no tiene vuelta atrás.

 

B. tiene hepatitis. W. necesita un electrocardiograma. Pedir cita, quedar con ella y con su madre, ir juntas a la prueba. Explicarle lo que le van a hacer para que no se asuste. A B. le han diagnosticado artritis reumatoide… a los doce años. ¿Hay reumatólogos en Etiopía? Aparentemente sí, en el Black Lion. Sondeo el terreno. Si los hay, los tienen muy, muy escondidos. O escondido. Me huelo que sólo hay uno. Mientras B. permanece ingresado en la casa de unas monjas, su padre aprovecha para beberse las mantas, la cama y, finalmente, el alquiler de su casa. B. sólo quiere volver a su casa. Sólo que ya no tiene casa.

 

Arreglaron el teléfono… parcialmente. Sólo podemos recibir llamadas. No podemos llamar. Tendré que volver a las telecomunicaciones (y van tres…). Y esperar. Y esperar. Mi hijo/a. ¿Cuándo podré quitar la barra? Sigo esperando. Estoy preparada. Estoy paralizada. No consigo hacer nada porque todo depende de cuándo conseguiré quitar la barra. Mi vida en suspensión. ¿Baja por maternidad? Sí. ¿Dónde? ¿Cuándo? En suspensión. Me dicen los burócratas que tengo que ser paciente. Se equivocan en la palabra y les sale “tolerante” ¿? Creo que soy bastante tolerante.

 

S. está triste el jueves. Y el viernes. Y el sábado, cuando me pide el alquiler, me acuerdo de que la he visto triste. Y le pregunto. Dos años desde que su madre se ahorcó. ¿Cómo puede alguien colgarse en esa mierda de casas sin que se te caiga la casa encima? La madera, me respondieron, la madera aguanta siempre.

 

Pinocho era de madera. El Caballo de Troya era de madera. El Arca de Noé era de madera. Pinocho, mentira. Caballo de Troya, engaño. Arca de Noé, refugio. Llueve estos días en Addis.

 

Y los cuadernos, que no se me olviden. Y un mapa del mundo, porque quiero empezar una colección de monedas con las monedas que se encuentra la Santa Infancia tiradas por ahí. Estoy convencida de que podemos llegar a tener monedas de todos los países, y así tener un mapa cubierto de dinero colgado en el pasillo. Tengo que ver cómo colgar las monedas de países canijos como El Salvador.

 

A Z. finalmente la ha rapado su madre. Le medico las heridas de la tiña. Me acuerdo de dónde he visto cabezas como la suya: en La Lista de Schindler, en las fotos de los campos de concentración de la II Guera Mundial. Le recuerdo al día siguiente a la enfermera que apunte la fecha de inicio de tratamiento en su expediente, para que nos acordemos de terminarlo. Le va a tocar por lo menos un mes de pastillas. Se averguenza de su cabeza concentrada. Busco un pañuelo que le quede mono. Ya está. “Tienes suerte. Como tienes una cara preciosa, todos los pañuelos te quedan genial”. Piropo de manual para subir la autoestima. Creo que cuela.

 

Se nos está cayendo el korkoró del muro. No me preocupa que entren ladrones, me preocupa que cuando caiga le dé a un peatón en la cabeza. La madera que lo sostiene se ha podrido. La madera aguanta siempre. Aguanta hasta que se quema o se pudre, supongo. Yo siempre quise ser plástico. Ahora soy madera. Aguanto.

 

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Mar 22

PUES TÚ MÁS

A. es una niña que llora mucho. No es especialmente desgraciada, pero es súper dramática, y cualquier escusa es buena para practicar sus dotes como actriz, que son muchas y variadas. Hoy viene llorando (para variar), que uno de los perros del recinto le ha quitado una chancleta. Y yo me reboto, porque le he dicho doscientas veces que no juegue donde están los perros, más que nada porque es el sitio más guarro de un compound que cuenta con la friolera de tres campos de fútbol, uno de basket, otro de volley, dos porches y un cacho con hierba para jugar.

Pues ahora vas y te las apañas para recuperar la chancla. Que no voy, que me da miedo. Pues vamos las dos. Que yo no voy. La cojo en brazos. Que sí vienes. Que no, que me sueltes. Que no me da la gana, que vamos las dos a buscar la chancla. Que como no me sueltes, me meo. Que no te suelto.

Y va la tía y se mea. Encima mío. Delante de toda la Santa Infancia. Va la tía y se mea.

_ Pues yo no te pienso limpiar los pantalones – le digo – te quedas así toda la tarde

_ Pues yo tampoco te pienso limpiar la camisa. Te quedas así toda la tarde.

Y así nos hemos quedado las dos toda la tarde. Empapadas en pipí.

Yo sé que este trabajo me rejuvenece. Concretamente, hasta la edad de cinco años.

 

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Mar 10

LA PELU

Pues sí, fui a la pelu. El sitio me lo reservo, para que no se diga que hago publicidad a nadie (sin recibir el correspondiente honorario, claro). Era un sitio super fashion, super frenji, donde incluso tenían revistuchas de cotilleo americanas. El café también era americano. Total que lavar y cortar, con la tontería de la decoración cuqui y la peluquera recién llegada de su diáspora canadiense, me costó 200 birr (unos 8 euros al cambio). Como todas las compras culpables, pasarlo a euros ayuda mucho a dormir mejor.

Respecto al estilismo en sí, yo iba con Alice (la hermana de Edward) en la cabeza, y al final ha resultado ser una versión algo (sólo algo) más moderna del mítico hongo nuclear que en tiempos me cascaba la peluquera armenia.

Al día siguiente, la Santa Infancia acogió mi nuevo corte de pelo con gran algarabía, dentro del duelo que mantienen cada vez que me corto el pelo. Me preguntaron que dónde me lo había cortado:

_ En una peluquería – dije yo, sin especificar que las peluqueras vestían unos uniformes monísimos, y que había incluso agua caliente en el local.

_ Y cuánto te ha costado – y allí me decidí a mentir. Es duro decirle a un niño que te has gastado el equivalente a la mitad del alquiler mensual de su casa en cortarte el pelo. Así, fui a lo seguro:

_ Treinta birr

_ Desde luego, te lo hemos dicho mil veces, que tienes que ir con nosotros a los sitios. Te estafan siempre.

Se ve que realmente cuesta 25 birr. Pero seguro que en esos sitios donde ellos me llevarían no tienen revistas guays.

 

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Dic 06

SI YO PUDIERA

Si yo pudiera evitarte la vida que te espera. Si yo pudiera protegerte siempre. Si yo pudiera borrar la pena que despiertas en las almas compasivas. Si yo pudiera darte alas para que no tuvieras que correr desmadejadamente. Si yo pudiera hacer que todos vieran lo mucho que mejoras cada día.

Si yo pudiera, te haría la reina del mundo. Hasta por encima de Alanis, te pondría yo. Si de mí dependiera, nadie te querría menos que yo. Si alguien me diera a elegir, te elegiría a ti.

Si yo pudiera, te salvaría de todas las dificultades que encontrarás. Si yo pudiera, jamás llorarías.

Si yo pudiera, te protegería de los piojos. Si yo pudiera, la vida pasaría de largo y te dejaría en paz, congelada en tu sonrisa desordenada. Si yo pudiera guardarte, llevarías siempre un pelo precioso.

Yo por ti lo haría todo. Menos recrearte, eso no. Porque ya eres perfecta.

Si yo pudiera, lo sabría todo el mundo.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Dic 05

OBSERVACIÓN EMPÍRICA

A las niñas de la Santa Infancia les encanta examinar las características físicas de sus educadores frenjis, esto es, Brother House y yo. Cuando estamos sentados tomándonos un respiro, se nos suben encima y analizan nuestros cuerpos. Comentan entre ellas los hallazgos, y hablan como si nosotros no estuviéramos delante, cosa que se agradece. Sólo se dirigen a nosotros cuando necesitan algún tipo de confirmación:
_ ¿Tú no has pensado nunca en hacerte algo bonito en el pelo?
Son encantadoras.
Hoy el tema de disección, aprovechando que llevaba piratas, eran mis pantorrillas:
_ Qué blancas – “depende de con qué las compares”, he pensado yo.
_ Y qué delgaditas – traducción en mi cabeza: “tipazo”
_ Y qué blandas, no tiene nada de músculo – sí, no estoy todo lo tonificada que mi delgadez sugiere.
_ Y tiene pelos
¡Arrgg! Me miro las piernas y me doy cuenta de que han pasado muchas cosas desde la última vez que me miré las piernas. Sobre todo, ha pasado tiempo. Mucho tiempo. Y mientras anoto mentalmente que, o hago algo al respecto, o tendré que cambiarme el nombre y llamarme José Luis, la Santa Infancia lleva sus reflexiones un paso más allá:
_ ¿Quién tendrá más pelos, Kaktus o Brother House?
Y, después de discutirlo un rato (tenemos momentos un poco vacíos), se van a mirarle las piernas a Brother House, mientras yo intento tranquilizarme pensando que Brother House es un señor de más de sesenta años, que lleva casi treinta en África vistiendo diariamente pantalón recio, por lo que puede ser que el roce le haya desvitalizado los capilares y tenga pocos pelos en las piernas. Sea cual sea el resultado, no me va a traumatizar. Vuelven.
_ Brother House tiene más pelos en las piernas – anuncian. Hurra. Campanas de alivio suenan en mi cabeza.
_ Pero los de Kaktus pinchan más.
Son encantadoras.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Nov 21

DOCTOR, DOCTOR

El pueblo etíope tiene una relación cuando menos curiosa con sus propios cuerpos. Si alguno de nuestros lectores ha tenido la oportunidad de trabajar en el ámbito sanitario etíope, seguro que recuerdan con cariño algunas de estas expresiones:

. “Me he roto un brazo”. Cuando se caen, siempre se rompen cosas. No dicen “me he dado un golpe en el brazo”, sino “me he roto el brazo”. Esto, los primeros días, te asusta un mucho, hasta que aprendes a hacer las preguntas adecuadas: “¿te has roto el hueso?”, y entonces ya te dicen que no, que el hueso lo tienen bien. Y les das su pomadita para golpes y a correr.

. “Se me ha caído el corazón”. Esta es súper común. Se llevan un jaleo con el corazón que no hay quién lo entienda: que si se les cae, que si se les cansa, que si les tiembla…. Factores a tener en cuenta:

  1. Consideran corazón a todo lo que es el pecho
  2. En la mayoría de los casos es gastristis (acidez). Es lo que tiene desayunar berberé, que a los cinco años ya sabes lo que es el Pepto Bismol.
  3. Cuando no es acidez, quiere decir que sienten que el corazón les late más fuerte de lo normal lo que, sobre todo en niños, puede ser síntoma de fiebre.

. “La garganta no me deja comer injeera”. Y entonces tú les preguntas: “¿te duele?”, y ellos te repiten “no me deja comer injeera”. Tú, que eres avispada, ya has entendido que es un modo de decir “me duele la garganta”. Sólo que vinculado a la máxima utilidad de la garganta, que es la deglución de injeera.

. Bichos mil: La palabra “awre” quiere decir bicho o animal salvaje. Esto aplica lo mismo para un ogro que para una araña. Cuando oyen ruidos que no saben de dónde vienen, pues los hace un awre. Ejemplo: “se me ha metido un awre en el oído”. Y tú te quedas muerta, pensando “pues a ver cómo lo sacamos…”. Pero no. Es que oyen ruidos. Lo más divertido es pedirles que te reproduzcan los ruidos que hace el animal. Reproducirán como un vientecillo silbante la mar de gracioso. Traducción: tímpano agujereado. Si el awre habla cosas concretas, preocúpate porque NO es el tímpano.

A veces el awre puede entrarles en el cuerpo e instalarse cómodamente a vivir en el corazón. Suele provocarles ardor de estómago.

. “Me duele el riñón”. Esto es una declaración que, al menos yo, había oído normalmente a personas mayores. Aquí te lo dicen hasta los niños de cuatro años. Te llega un mico de Primero de Guardería y te salta “me duele el riñón”. Cágate. El riñón. Tienen una conciencia de sus órganos internos que no es normal. Lo del riñón puede ser de todo, desde flato hasta gases, pasando por dolor de espalda. Normalmente, no es el riñón. Y cuando sí es el riñón, tú eres la que se da cuenta de que olvidaron mencionarte que mean marrón intenso y que tienen los tobillos inflados como botijos. Entonces no se les ocurre que pueda ser el riñón.

. Vida interior. Etiopía es el paraíso de los parásitos intestinales. Servidora, cuando recibe la visita de estos inquilinos, se ve obligada a cambiar radicalmente sus prioridades, convirtiéndose el “no cagarse encima” en el objetivo general de la jornada. Los etíopes, que tienen más callo, pueden hacer vida normal en compañía de amebas, giardias y solitarias.

Lo más llamativo es la multitud de teorías sobre el origen de las lombrices. Según mi Santa Infancia, las lombrices te las pillas:

. por comer plátanos (por los hilos, que tienen la misma forma)

. por comer wot hecho de patatas y zanahorias (no sé por qué, porque está cocinado)

. por tomar demasiada azúcar (yo esto también lo he oído de pequeña. Desconozco si el azúcar reactiva los parásitos o no)

Lo más curioso es que ninguno relaciona las lombrices con su verdadera causa, que sería el comerse la mierda propia y/o ajena. Cuando se lo explico, normalmente me responden sucintamente: “No. Estás equivocada”.

Esto me pasa mucho. Los awres sólo les entran a los abeshá, por eso los frenjis no sabemos lo que son. Yo soy una persona despiadada, por lo tanto no tengo corazón que recoger cuando se me cae. Así es la vida.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Nov 15

ECHANDO DE MENOS (Y DE MÁS)

Hace unos días vino B., que a veces parece un poco tonto, pero que no lo es en absoluto, y me dijo:

_ Estoy enfadado contigo

_ ¿Y eso? –yo, ante estas declaraciones de amor, reacciono con normalidad. Trabajo con adolescentes. SIEMPRE hay alguien rebotado conmigo.

_ Te has llevado a M. , y no me has dicho nada

_ No me lo he llevado –corrijo- lo hemos metido en un internado – es verdad, desde hace un mes, está felizmente internado con una congregación de curas. Dicen que es la sensación del internado – y sabes que es por su bien.

_ Ya, pero no me habías dicho nada

_ Lo siento –concedo

_ Y lo echo de menos

Y ahí sí no puedo ayudarle. Yo también lo echo de menos, pero estoy infinitamente contenta de que hayamos encontrado una solución que lo ha apartado de las calles y de su madre. Porque en los últimos meses, M. se había convertido también en la sensación del barrio, la mascota de todos los macarras.

 

En vez de venir al cole, se iba a pedir limosna a los minibuses. Hasta ahí, pues normal. Nuestra Santa Infancia tiene una tendencia natural a pedir (y a necesitar) limosna. Yo intenté combatir el instinto:

_ M., tienes que venir a clase. La calle es peligrosa. Para los macarras eres como un cachorro, y te abandonarán cuando crezcas – es verdad. La gente le toma cariño a los niños pequeños y, cuando crecen, los mandan a tomar por saco. Este año era el turno de M. como Niño Gracioso. Como la presidencia de la Unión Europea, el título de Niño Gracioso caduca más o menos a los seis meses.

_ Además, -proseguí-, te estás jugando la vida por unos céntimos de nada – la efectividad de sus actos puede ser un concepto difícil para un niño de seis años, pero no imposible – porque, ayer, al final, ¿cuánto dinero recogiste?

M., baja los ojos. Evita siempre el contacto visual, para regocijo de las que nos empapamos de manuales de psicología evolutiva. Se lleva la mano al bolsillo, cuenta, y me comunica:

_ Ciento cincuenta birr

Coño pelota. Eso es una pasta.

_ Un señor me dio cien birr, y los otros cincuenta me los dio otra gente. Además, una señora me dio ropa nueva y zapatos.

Y, mientras miraba a nuestro pequeño Huckleberry Finn, vestido más limpio que en todos los días de su vida, me di cuenta de que el problema era serio. Si yo fuera él, y cada día me encontrara ciento cincuenta birr, más ropa, más zapatos, con las narices que iba yo al colegio.

Y así procedimos a buscarle un internado en el campo. Y, con mucha ayuda de mucha gente, lo encontramos.

Lo echo de menos. Los macarras del barrio me preguntan por él. También ellos lo echan de menos. Luego me he enterado de que es porque el pequeño M. les pagaba la comida con lo que sacaba mendigando. Desde que se fue, no han vuelto a comer caliente.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Oct 14

ABRIENDO EL GARITO

Como algunos ya saben, hace semanas que he vuelto a Addis. El caso es que mi trabajo es como cualquier otro trabajo del mundo: para pillarte el mes de vacaciones, tienes que trabajar el doble un mes antes y un mes después.

Addis se ha transformado en una ciudad de m.i.e.r.d.a.. Las obras en la Bole han dejado la totalidad de la calle destrozada, con ríos de agua que siguen fluyendo tres semanas después de acabadas las lluvias. O han tocado tubería, o quieren hacer piscina. Por si esto fuera poco, últimamente cada vez que quiero ir a algún sitio, se ve que telepáticamente estoy conectada con varios jefazos que deciden ir al mismo sitio, y las fuerzas de seguridad me cortan la calle durante media hora para que los jefazos pasen, aunque estoy convencida que la idea de ir a ese sitio se me ocurrió a mí primero. Me siento como Harry Potter con Voldemort, sólo que creo que estoy conectada con nuestro nuevo Primer Ministro, Haile Mariam Desalegn.

Como no todo el mundo es Bole, los destrozos provocados por las lluvias y el asfalto de pésima calidad también se pueden sufrir en muchos otros puntos de la ciudad entre los que, cómo no, figura el barrio donde yo vivo. El intento de regular el modo de conducir de los taxis estableciendo rutas obligatorias y eliminando paradas imprevistas no dio los resultados esperados y cada quién sigue conduciendo como mayormente le sale del higo, animados por la creencia inquebrantable de que uno es siempre el más listo de la redolada, el que puede circular por ese carril en dirección contraria, el que puede meter el morro un poco más adentro.

Mi reciente cumpleaños y mi vuelta a mi Santa Infancia me han reportado todo tipo de regalos que añadir a mi colección de horrores y cosicas. A destacar una moneda de Dubai, un manojo de menta fresca, un set completo de vestido Afar que me asegurará popularidad máxima en la celebración del próximo Día Cultural, y, -tachán, tachán-, esta hermosa iglesia ortodoxa hecha de palitos. Una pena que Playmobil no haya tenido la misma idea y no fabrique muñecos vestidos de curas ortodoxos. Sería lo más. Con sus paraguas, su Tabot y sus bastones sobaqueros.

 Como novedad, las maestras de la guarde se han empeñado en pronunciar también ellas un discurso de buenos días que anime a nuestros pequeños a llegar puntuales para beber la sabiduría que emana de nuestros labios. Además de la pequeña charla de buenos días, rezamos cosas ortodoxas y cantamos el himno nacional. Como nuestros pequeños no lo tienen muy pillado, se inventan una versión extremadamente reducida del mismo. Aunque no nos habíamos dado cuenta, hay un punto de la canción donde puedes coger un atajo sin que se note y saltarte la mitad. Como somos nuevos en la parafernalia patriótica, nuestros niños están un poco confusos y en vez de levantar el puño al final, levantan el pulgar y les queda bastante cool. Sólo tenemos que acabar de explicar la diferencia entre rezar y cantar el himno, porque hay varios que mantienen las manos cruzadas bajo la barbilla cuando cantan el himno, y dan como cosica. Nuestra bandera está sujeta a un palo en vez de a un mastil, por lo que permanece siempre alzada como en los barcos piratas. Al abordaje que vamos.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Jul 10

PATINAZO

Como ya hemos explicado alguna vez, nuestro cine de barrio es una actividad floreciente. La Santa Infancia presenta la misma ausencia de criterio cualitativo que la mítica Señora de Cuenca , y así vemos de todo un poco, en la seguridad de que todo les encanta.

En vacaciones compré 28 Días Después (no la de Sandra Bullock rehabilitándose a base de plantas que florecen, sino la de gente que se come a gente). Yo no la había visto, y, a pesar de mi disgusto, la Santa Infancia rugía de placer. En la misma línea, la semana pasada vimos Rec. Nuevo éxito de público y crítica.

El problema de nuestro cine es la disparidad de público: hay niños desde los cinco hasta los veinticinco.

Unos días más tarde, vino la madre de H., uno de los pequeños, a pedirme permiso para llevarse al niño a las aguas benditas durante tres días. “¿Y eso”, le pregunté yo, temiendo que el niño estuviera enfermo. “Porque desde el domingo no duerme. Tiene pesadillas y se despierta gritando”. Llamé a H. y le pregunté el argumento de sus sueños. Respuesta concisa: frenjis que se comen a otros frenjis. Y así se ha ganado una estancia de tres días en el manantial, en aras de la armonía familiar (la casa sólo tiene una habitación, y son varios niños pequeños, con lo cual los terrores nocturnos se contagian como la gripe o el canibalismo de películas de miedo de serie B).

Nuestro comité de programación –a la sazón compuesto por servidora y ella misma- ha decidido revisar los criterios de nuestro espectáculo. Los disidentes de turno claman que esto son daños colaterales, pero estamos aguantando el tirón. Este domingo: Sonrisas y Lágrimas (misteriosa traducción donde las haya de The Sound of Music, pero nunca tan divertida como la italiana: Todos juntos apasionadamente). Qué suerte la de los programadores de televisión, que nunca se enfrentan cara a cara a su público…

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
« Newer Posts | Older Posts »

tariKe.org

  • Acerca de Tarike
    • tariKe.org
  • Etiquetas
    Addis Abeba Adopción Amárico Brother House Cine Comercio Cuarentena Drogas Emigración España Esperanza Etiopia Filas Gueter Idioma Iglesia Internet Juguetes Kaktus Koshe Manuales Música Nena niños confinamiento Nombres Etíopes Opinión Películas Racismo Radio Regalos Religión Salud Santa Infancia Sociedad Suministros Tarike Teatro Tiempo libre Tráfico Viaje Voluntariado Zway
  • Categorías
  • Sitios que visitaría sin dudar
    • Chino Chano

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Con Viento Fresco

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Diario del Altoaragón
    • Elia
    • Hombre Revenido

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Mama Etiopia

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Road to Ethiopia

      Cerrar vista previa

      Loading...
  • Entradas anteriores
    • abril 2020 (2)
    • noviembre 2017 (1)
    • octubre 2017 (2)
    • septiembre 2017 (4)
    • abril 2017 (4)
    • marzo 2017 (5)
    • diciembre 2016 (10)
    • mayo 2016 (1)
    • abril 2016 (4)
    • agosto 2015 (3)
    • julio 2015 (2)
    • febrero 2015 (2)
    • enero 2015 (2)
    • diciembre 2014 (1)
    • noviembre 2014 (3)
    • octubre 2014 (3)
    • julio 2014 (2)
    • junio 2014 (3)
    • mayo 2014 (2)
    • abril 2014 (2)
    • marzo 2014 (8)
    • diciembre 2013 (3)
    • noviembre 2013 (4)
    • octubre 2013 (6)
    • junio 2013 (3)
    • mayo 2013 (4)
    • abril 2013 (5)
    • marzo 2013 (7)
    • diciembre 2012 (2)
    • noviembre 2012 (3)
    • octubre 2012 (2)
    • julio 2012 (4)
    • junio 2012 (3)
    • mayo 2012 (1)
    • abril 2012 (2)
    • febrero 2012 (4)
    • diciembre 2011 (2)
    • noviembre 2011 (4)
    • octubre 2011 (4)
    • julio 2011 (1)
    • junio 2011 (2)
    • mayo 2011 (5)
    • abril 2011 (2)
    • marzo 2011 (2)
    • febrero 2011 (2)
    • enero 2011 (3)
    • diciembre 2010 (1)
    • noviembre 2010 (4)
    • octubre 2010 (5)
    • agosto 2010 (1)
    • julio 2010 (2)
    • junio 2010 (4)
    • mayo 2010 (5)
    • abril 2010 (2)
    • marzo 2010 (4)
    • febrero 2010 (6)
    • enero 2010 (7)
    • diciembre 2009 (5)
    • noviembre 2009 (5)
    • octubre 2009 (7)
    • septiembre 2009 (2)
    • agosto 2009 (2)
    • julio 2009 (4)
    • junio 2009 (9)
    • mayo 2009 (10)
    • abril 2009 (10)
    • marzo 2009 (3)
  • junio 2026
    L M X J V S D
    1234567
    891011121314
    15161718192021
    22232425262728
    2930  
    « Abr    
  • Privacidad y cookies: este sitio utiliza cookies. Al continuar utilizando esta web, aceptas su uso.
    Para obtener más información, incluido cómo controlar las cookies, consulta aquí: Política de cookies
  • Archives
    • abril 2020
    • noviembre 2017
    • octubre 2017
    • septiembre 2017
    • abril 2017
    • marzo 2017
    • diciembre 2016
    • mayo 2016
    • abril 2016
    • agosto 2015
    • julio 2015
    • febrero 2015
    • enero 2015
    • diciembre 2014
    • noviembre 2014
    • octubre 2014
    • julio 2014
    • junio 2014
    • mayo 2014
    • abril 2014
    • marzo 2014
    • diciembre 2013
    • noviembre 2013
    • octubre 2013
    • junio 2013
    • mayo 2013
    • abril 2013
    • marzo 2013
    • diciembre 2012
    • noviembre 2012
    • octubre 2012
    • julio 2012
    • junio 2012
    • mayo 2012
    • abril 2012
    • febrero 2012
    • diciembre 2011
    • noviembre 2011
    • octubre 2011
    • julio 2011
    • junio 2011
    • mayo 2011
    • abril 2011
    • marzo 2011
    • febrero 2011
    • enero 2011
    • diciembre 2010
    • noviembre 2010
    • octubre 2010
    • agosto 2010
    • julio 2010
    • junio 2010
    • mayo 2010
    • abril 2010
    • marzo 2010
    • febrero 2010
    • enero 2010
    • diciembre 2009
    • noviembre 2009
    • octubre 2009
    • septiembre 2009
    • agosto 2009
    • julio 2009
    • junio 2009
    • mayo 2009
    • abril 2009
    • marzo 2009
  • Search






  • Home
  • tariKe.org

Este blog este bajo una licencia de Creative Commons. Creative Commons License Designed by FTL Wordpress Themes brought to you by Smashing Magazine

Back to Top