• Home
  • tariKe.org
Blue Orange Green Pink Purple

Posts Tagged ‘Kaktus’

You can use the search form below to go through the content and find a specific post or page:

Jun 22

CUANDO SE ACABA EL ASFALTO

Soy persona de paso rápido. Un Coso (la calle mayor de mi ciudad natal) me lo hago en cinco minutos. Aquí también, cuando salgo con mi Santa Infancia, me es difícil acomodar mi paso al suyo, y normalmente tengo que pararme a esperarles, sobre todo si son pequeños. Hasta que se acaba el asfalto. El barrio de la Santa Infancia empieza exactamente allí: donde se acaba el asfalto.

Cuando entramos en el korkonch* hasta los niños de pecho caminan más rápido que yo. Cuando se acaba el asfalto me vuelvo más torpe, más lenta, más pequeña. No es mi mundo, y se nota. La Santa Infancia me marca el camino, me espera en lo que me arremango los pantalones para no manchar los bajos (momento “yo quiero ser percebeira”). No me quitan ojo, porque saben que me siento bastante perdida allí. Mis seguridades me esperan en la tienda pintada con el logo de la Pepsi.

Donde se acaba el asfalto el mundo se vuelve de color marrón. Todo es marrón: la gente, la calle, las casas… Chabolas a medio construir, o a medio derribar. Barro, mucho, por todas partes. De vez en cuando, el destello amarillo de esas monjas ortodoxas que parecen haber cumplido los ciento diez la semana pasada (aunque seguramente no lleguen a los sesenta). Niños que juegan en la calle, que me preguntan si Harry Potter se muere al final de las ocho películas. Gente que conozco, o que no, que me mira evaluando los motivos de mi visita a este lugar donde los pocos extranjeros que entran van con guitarra, rosario y pandereta (Dios bendiga a los protestantes).

El destino final de mis paseos suele ser alguno de los distintos recintos donde se arraciman las chabolas. Su estructura desafía toda lógica y, donde menos te lo esperas, te encuentras con otras dos chabolas que hay que alcanzar a través de pasillos donde hay que pasar de medio lado (y yo soy delgaína).

Los motivos que me llevan más allá del asfalto rara vez son alegres: enfermedades o dejadez familiar. Hablo con esas personas marrones, y me acuerdo de mis seguridades, que estarán ya tomándose la segunda Mirinda en la tienda de la Pepsi. En la tienda de la Pepsi no venden alcohol. Las señoras tienen un modo gracioso y muy dramático de expresarse. En algún momento de la conversación, especialmente si estamos tratando un asunto delicado, se señalarán el vientre, y me contarán su historia. La del vientre. “Este vientre ha parido cinco hijos”. O “Dios es el único dueño de este vientre”. Como si el vientre estuviera allí, escuchándonos. O como si Dios estuviera allí de pie, vigilando que nadie se lleve su vientre, cosa poco probable, visto que implicaría llevarse también a la momia que acarrea el vientre.

Y yo escucho lo mejor que sé. E intento decir cosas igual de dramáticas:
_ Yo no puedo más con mi nieta. No nació de mi vientre –y se señalan el vientre- Que Dios se ocupe de ella. Yo bastante tengo con rezar.
_ Yo no sé nada de Dios –humildad y honestidad ante todo-, pero sé que un día Dios le preguntará qué hizo con su nieta. No creo que le pregunte cuánto rezó, porque eso ya lo sabrá. Le preguntará cómo es que su nieta ha acabado en el bunna-bet. Y, entonces, señora, ¿qué responderá usted? – y me quedo callada, esperando que el vientre me haya entendido, porque mientras estudiaba el amárico cometí el gran error de menospreciar la importancia del tratamiento de respeto (usted), y no lo manejo tan bien como quisiera.
_ Quiere decir que la niña es su responsabilidad –traduce el elemento de mi Santa Infancia que me esté acompañando en ese momento. Ellos son más de concretar.

Es bastante frecuente que alguna de las personas que habitan en el recinto intente aportar su granito de arena. Sólo que a veces, en vez de un granito, te descargan el camión encima, y se pasan dos horas intentando mediar entre el vientre y la nieta. Suelen ser señoras con algún tipo de discapacidad (ciegos, leprosos..) y tienden a apoyarse más en la discapacidad que en su vientre a la hora de argumentar su posición: “estos ojos que Dios cerró lo han visto todo”, o “yo, que ya no espero nada de la vida, porque estoy enferma…” (y sabes que está enferma de esa enfermedad que tiene varias siglas).

Y luego vuelves al barro. Y te acuerdas de que, en tu ciudad natal, a ciertos bares los llallamaban “el barro”, porque, a partir de cierta hora, todo se amalgamaba. Aquí también: el agua de lluvia, el pipí, los restos de wot*, el vómito, los frutos de su vientre. Y vas despacito, lenta, pequeña, aturdida. Porque nunca entenderás el mundo que hay más allá del asfalto. Porque el barro te vuelve más torpe. Tus seguridades se han acabado la Mirinda, y te alcanzan cuando sales al asfalto. Recuperas tu paso. Vuelves a tu mundo.

*Korkonch: Tan sonora palabra denomina las calles sin asfaltar.
*Wot: la salsa que acompaña la injeera.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Jun 15

CÚRALO

Dicen que rula por el bosque del barrio. Dicen que ya no tiene la cabeza en su sitio. Él lo explica más sucintamente: “Me fumé todo lo que se podía meter en una botella de plástico”. Punto pelota.

Mis niños L. y M. ya están fuera de la cárcel. Los ocho meses pasados en chirona les han abierto un mundo de posibilidades desconocidas hasta el momento. Concretamente, el mundo de las drogas, que aquí hasta hace unos años era limitadito, pero que se ve que la gente se ha puesto las pilas y le está echando bastante imaginación: gasolina, disolvente, y todo lo que te quepa en la susodicha botellita, con la que te fabricas una cachimba o shisha casera. Muy Bricomanía.

Nuestros elementos empezaron con el consabido hachis, y cuando se acabó el hachis, pues se dieron a la improvisación. Ocho meses después, a L. se le cae la babilla de vez en cuando y se queda atascado en pensamientos obsesivos tipo “tengo que ir al Tzebel” o “yo quiero ir a la Universidad”. Duerme gran parte del día y, cuando sale de casa, rula por el bosque. Dicen que habla solo. Yo pasé dos horas intentando hablar con él, pero no saqué nada en claro. He vuelto varias veces con idéntico resultado, y esta semana volveré otra vez. La gente me dice que lo deje correr, pero la gente no sabe que K., su hermano pequeño, vino y me dijo que fuera a su casa: “Cúralo”, me dijo, “haz que vuelva a ser el de antes”. Sólo que L. no está enfermo. Y que nunca volverá a ser el de antes.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Abr 25

TRACK LIST

Servidora tiene un vicio: canturrear. Servidora canturrea como las perturbadas. Aquí les ofrezco una cuidada selección de las canciones que suenan en ese after que es en ocasiones mi cabeza:

“Go on, go on, come on, leave me breathless..” (The Coors)

Las madres de mi Santa Infancia cada vez están mejor informadas. Estuve visitando a la madre de G. y T., con el objetivo de certificar in situ que su casa es una ruina, y que hay tiendas de campaña en el Decathlon muchísimo más dignas que el lugar en el que viven. En la conversación salió, así, por casualidad, el hecho de que el padre de las criaturas todavía aparece de vez en cuando:
_ ¿Y usted no ha pensado en tomar alguna medida de anticonceptión, visto que no quiere tener más hijos?- le pregunté inocentemente, mientras pensaba que, con cinco niños, la vida de esta señora es ya un Calvario.
_ Huy, no –risas mil. Lol.- si mi marido es ciego y no puede hacer nada.
¿Por qué breathless? Porque cuando oigo estas cosas, a veces me falta el aire.

“…when the sun shines we’ll shine together…” (Rihanna)
De momento, no es el caso. Las pequeñas lluvias se han retrasado, y amenazan con empalmar con el krampt. Me da que hasta Septiembre, de brillar, nada. De momento, la Santa Infancia se entretiene recreando saloncitos de barro, con su sofá, su televisor y su jarrón de flores sobre la mesilla.

“… we never said goddbye with words. I died a hundred times…” (Amy Winehouse)
La Señora Deprimía perdió su batalla contra la depresión, el humo de Koshe y la vida, y se murió, pasando a engrosar el grupo Señoras Que Se Mueren Cuando No Debieran. Es que me encantaría hacer un grupo en Face con ese nombre. Y otro llamado Gente Que Se Preocupa por los Demás Cuando Ya No Hace Falta. Algo falla en una cultura cuando uno se preocupa infinitamente más por los muertos que por los vivos. Después de dos años de tirar del carro completamente sola, me siento vacía y aliviada, con un alivio de esos feos que sólo se te pasan poniéndote hasta las cejas de The Big Bang Theory.

Murió cien veces, y cien veces la resucité. La semana pasada gané una camilla cubierta con un netelá, y dos chavales descalzos en pantaloneta, que gritaban a la noche en el patio desnudo de un hospital, llamándola por primera vez “mamá”, cuando ya no podía oírlos.



“… parece que adivinaran que el día que se avecina viene con hambre atrasada…” (Luis Eduardo Aute)

Problemas mil con permisos de trabajo para extranjeros. El gobierno quiere la pasta, pero no la gente que trae la pasta. Consigo renovar el mío tras varios días de limbo legal en los que me muevo con el carnet de conducir y ya. Rumores de expulsiones, de no renovaciones, de procedimientos nuevos… Hay quien piensa que el objetivo es limpiar el país de cara a las próximas elecciones, que serán en tres años. Justo ahora que en España arrecia la crisis. Me veo que estoy a punto de pasar del equipo que da al equipo que pide. Y no me gusta un pelo.

“… the one that got away” (Katy Perry)
Ésa sería yo, que nunca estoy donde tengo que estar, que es en mi casa de España. Pero ya me he sacado el billete para mis vacaciones. Comienza la cuenta atrás.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Feb 07

CREDO

Creo en Dios. Y en Alanis. Y en Ensayo sobre la Ceguera.
Creo que abrazar un niño, dar un beso o poner una tirita son trabajos igual de importantes que gobernar un país o gestionar lo que vienen siendo las órbitas de los planetas del Sistema Solar. Creo, además, que puede ser un trabajo igual de difícil.
Creo en Glee como narcótico de curso legal.
Creo que el instinto maternal no es biológico. Creo que debería serlo, pero que no lo es. Creo que se adquiere cultural o socialmente, y creo que hay gente que no lo adquiere jamás.
Creo que hay niños a los que nadie quiere. Creo que hay niños que están demasiado rotos. Creo con todo mi corazón que puedo ayudarlos.
Creo que puedo ser una mejor persona. Creo que puedo trabajar más y mejor. Creo que cuando uno de mis niños fracasa lo hace también por mi culpa. Creo que volveré a fracasar muchas veces.
Creo que cuando muera, antes o después, me encontraré a mi Santa Infancia. Creo que ellos serán los encargados de juzgarme, porque me conocen mejor que nadie. Creo que ellos me quieren bien, y me dejarán descansar en algún lugar lindo. Y con cerveza.
Creo que The West Wing tiene algunos de los mejores diálogos jamás escritos para televisión. Creo que lo mismo sirve para The Girlmore Girls. Creo que Friends es mucho mejor que How I Met Your Mother.
Creo que nadie debería mendigar para sobrevivir. Creo que alguien que se está muriendo no debería preocuparse por el alquiler.
Creo que el mundo está bastante desajustado. Creo que es culpa de todos.
Creo que muchas veces mis esfuerzos son baldíos. Creo que corro en pos de una utopía que no veré nunca realizarse. Creo en el bien como algo absoluto que permanece más allá de resultados o indicadores.
Creo que hay algunos tipos de amor que pueden cambiarlo todo y a todos.
Creo que hay gente que nace condenada, vive sin esperanza y muere en el olvido. Creo que conozco a alguna de esa gente, y creo que ni todos viven en países subdesarrollados ni todos son pobres. Creo que algunos están incluso peor que Conchita .
Creo que la pobreza no te hace mejor persona. Creo que el mito de “pobre bueno/rico malvado” es mayormente eso, un mito. Creo que la pobreza extrema te despoja de tu dignidad como persona y te convierte en algo muy parecido a una bestia, movida únicamente por instinto. Creo que el hambre y la humillación son dos cosas que nunca se olvidan y que condicionan parte de tu comportamiento durante el resto de tu vida.
Creo que siempre se puede encontrar esperanza, pero a veces hay que saber buscarla.
Creo que la única cosa más bonita que la risa de un niño son los pies de un bebé.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Feb 05

PRUEBA SUPERADA

Hoy he acabado un viejo proyecto importante para mí. Hoy finalmente he empezado a llenar mi depósito de compost.

Decidí, hace ya algunos meses, construir un depósito de compost hecho de palés viejos. Sólo que en Etiopía nadie tira los palés viejos, y tampoco te regalan los palés viejos gratuitamente. Así pues, puse a mi Santa Infancia a atornillar maderas para construir los palés con los que construir el depósito de compost.

Finalizada la estructura de madera, la semana pasada aprovechando un día libre que nos cogimos por Timket, mientras el barrio se volvía loco con las procesiones, y el Arca y todos esos mitos que a la gente la tienen atontá fascinada, recubrí por dentro el depósito con tela de malla. Allí ya me dí cuenta que en los escuetos vídeos de youtube sobre depósitos de compost hechos de palé hay una cosa que no mencionan: pesan más que el David de Miguel Ángel.

Hoy he convencido a mi Santa Infancia para que me ayudara a transportarlo a su ubicación definitiva. Parecíamos un paso de Semana Santa, porque han dicho que llevarlo a hombros era más fácil. Luego todos nos hemos quedado con los hombros llenos de cortes de los clavos y las maderas. Estupen.

A pesar de mis esfuerzos, mi Santa Infancia todavía no ha entendido para qué sirve el depósito de compost, pero yo sé que se convencerán en cuanto empiece a producir compost. El Ingeniero, en frente de cuya casa he plantado el depósito, tampoco está muy convencido:
_ ¿Y si huele?
_ No va a oler
_ ¿Por qué?
_ Porque lo dice Internet
_ Internet no huele
_ Aunque huela, vivimos al lado del basurero. No te darás ni cuenta.

Y allí lo he convencido un poco más.

Brother House lo llama “la caja agujereada de Kaktus”. La Santa Infancia lo ha bautizado “la mierda ésa para el huerto”. Yo lo veo y me recuerda al Arca de Noé. Los dos servirán para repoblar la tierra. Es que me emociono con cualquier cosa.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Dic 13

THY WILL BE DONE

Hoy vamos a volver a hablar de religión, porque el tema política está como copao estos días, y a mí de pequeñita me enseñaron que lo poco gusta, pero lo mucho cansa. Educación General Básica.

Hace años visité en la ínclita Universidad de Navarra –aquí donde ustedes me leen, yo soy ex-alumni de tan magno centro- una exposición sobre la doctrina de mi paisano San José María. Como se puede imaginar, la exposición era rompedora como un concierto de Lady Gaga en Chueca: adoctrinamiento para fans y conversos.

Se recordaban varias frases del santo, entre ellas una que me llamó la atención. Decía más o menos así: “Dios te ha dado diez hijos, mujer. Afortunada tú, porque Él ha confiado en ti”. Por si tenías alguna duda acerca de la conveniencia de dedicar tu vida a la procreación de la especie, que sepas que no tienes tantas opciones, según determinadas personas.

Hace poco le explicaba yo a Brother House estos pequeños matices que la Iglesia Católica mantiene contra viento y marea en el tema de la salud reproductiva, puntualizando que, según nuestros jefes menos directos, cada vez que Dios envía diez hijos a una de las madres de la Santa Infancia, lo único que cabe es alegrarse. Y que como nos pillen haciendo algunas cosas que hacemos y diciendo algunas cosas que decimos, puede que no les guste un pelo. Brother House, que se fía bastante poco de mí, me respondió:
_ Hombre, esas ideas serían hace años. Tú es que te has quedado anticuada. Seguro que han cambiado de opinión.

No sé si la jerarquía católica es consciente, pero en ese pensamiento recurrente de “Dios lo quiere” o “es la voluntad de Dios”, coinciden con las madres de mi Santa Infancia: “Es la voluntad de Dios que yo tenga un tumor benigno que me ocupa media cara, por lo que no pienso ir al médico”, “si mi hijo acaba en la calle, será que es la voluntad de Dios”, “si la niña entra en un bunna-bet (prostíbulo) ”, -adivina-, “será que Dios lo quiere”. Aquí son muy de respetar la voluntad de Dios. Cuando les conviene. Porque si Dios insiste en su confianza ilimitada en tus capacidades, y te manda un sexto hijo, puede que no te apetezca, o que ya no puedas seguir su voluntad, y decidas abortar, y agonices durante una semana en casa hasta que por fin Dios te conceda la gracia de morir, dejando huérfanos a tus otros cinco hijos que serán internados separadamente en varias instituciones estatales de uno de los países más pobres del mundo. ¿Es esa la voluntad de Dios? Una cosa son renglones torcidos, y otra es no querer enderezarlos.

Cuando estas señoras empiezan a hablar de la voluntad de Dios, honestamente, me pongo de los nervios. A veces hasta las dejo solas en la oficina, y salgo a tomar el aire, lo que las desconcierta bastante. Cuando me calmo y vuelvo, les suelto: “Noticia: Dios me ha enviado a mí. Yo soy la voluntad de Dios”. Sin medias tintas.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Nov 24

QUE TE ALABEN LOS DJs

Dios me habla.

No, no son ese tipo de voces; y no, no contestaré a quien me pregunte en qué oído lo escucho.

Dios me habla a través de la radio. Me explico: un día, hace ya años, iba yo en un minibus. A mi lado tenía a una niña de unos diez años de la Santa Infancia que no paraba de toser. Concretamente, llevaba más de tres meses sin parar de toser. Además, en ese Qué Apostamos que en ocasiones es mi vida cotidiana (sin la Obregón, gracias al cielo), tenía que encontrar ese mismo día casa para un chaval terrible de unos quince años, que, por azares del destino, se había quedado sin sitio donde dormir.

Así iba yo rumiando mis desventuras y, como no podía hacer nada porque estaba en el bus, pues me puse a rezar. Yo es que soy católica. Y con poca personalidad, porque eso de rezar en los buses se me ha pegado de unas monjas muy lindas que nos quieren mucho. Y entonces, en mitad del barullo, el locutor etíope de la radio dejó de hablar y empezó a sonar una canción de Shakira: La Tortura, con Alejandro Sanz.

Y ustedes pensarán que, para provenir de Dios, el mensaje era bastante chabacano. Pues sí, pero el caso es que a mí me alegró el día. Y al final resultó que la niña no tenía tuberculosis –era sólo una pulmonía de ná- y, cuando volví a la misión, una de las trabajadoras tenía una habitación libre para acoger a la bestia sin techo.

Desde entonces voy súper atenta a las canciones de la radio. Específicamente, si estoy en el coche a esa hora, me pongo una especie de radio fórmula de canciones en inglés que transmiten en red varias emisoras del África, entre ellas la 102,1 de Addis, y donde a veces me ponen Rihanna y/o Katy Perry, o incluso canciones de la banda sonora de Glee.

Estos días, como voy en coche traficando con material escolar (la situación comercial en Etiopía no ha cambiado, y en vez de hacer compras parece que traficas), oigo mucho la radio, ergo Dios tiene cienes de oportunidades de mensajearme. Y me anima un web, porque todos los días me suena esto :

Todavía estoy trabajando en el desencriptado de los mensajes musicales, pero mientras tanto voy la mar de contenta, sobre todo después de la paupérrima calidad de la música predominante en la piel de toro este verano: Danza Kuduro, “Ayer la ví…”, y ya, porque no había nada más. Probé hasta a rezar en los bares, a ver si Dios se decidía a enviarme mensajes también en España, pero no funcionó. Lo de “si cierro los ojos fuerte, fuerte, cuando los abra el pesado ya no estará allí” tampoco funciona. Y lo de “si me concentro mucho podré hacer explotar los bafles con el poder de mi mente”, tampoco. Como se ve, mi vida intelectual en los bares es (era) de lo más intenso.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Oct 16

TÍO MATT

A raíz de la muerte del señor Jobs, leí en un periódico que una de las grandes contribuciones del genio –más allá de discursos de graduación, brand names, manzanas u ordenadores súper cool -, fue el haber contribuido decisivamente a que “todos llevemos Internet en el bolsillo”. Todos, dear.

Este verano, llegué a casa extasiada después de mi vuelo El Cairo-Madrid. “No sabéis lo que he visto en el avión”, expliqué nada más llegar a mi familia, “había gente que tenía como una especie de pantallas súper planas donde miraban cosas. He echado un vistazo a una de ellas cuando mi vecino de asiento se ha ido al baño y ¡estaba leyendo un libro en PDF!”. “Ah, sí, se llaman tablets”, me respondieron escuetamente. Me sentí un poco como Matt el viajero de los Fraggle.

Siguiendo con el verano, en ese intento desesperado de integrarme en la sociedad actual que Míster K. realiza cada año, me dio un móvil más actualizado que el que tengo en Addis. El que tengo en Addis me costó unos 20 euracos al cambio, y el proceso de compra se desarrolló más o menos así:
_ Buenos días, quisiera el móvil más barato que tengan.
_ Pues éste. Cuesta 400 birr
_ Ah, qué mono. ¿Y qué tiene?
_ Linterna. Tiene linterna.

Míster K. me dio un móvil que no tenía linterna, pero que tenía pantalla táctil, Interné incorporada y cienes de aplicaciones. A los dos días, desesperada, volví a sacar del cajón mi móvil con linterna y lo encendí. Con la pantalla táctil no era capaz ni de descolgar el bicho ése. Mis amigas estaban empezando a acostumbrarse a comunicarse con perdidas, como cuando teníamos 25 años (a nuestros 15 el único que tenía móvil era Michael Knight en El Coche Fantástico).

Llevo años oyendo lo de la “brecha digital”, que a mí me sonaba a “yaya, no hace falta que pongas otro cubierto, que el señor del telediario no va a salir de la tele para sentarse a comer con nosotros”. Me hacía mucha gracia, esa gente que no sabía ni lo que era Facebook. Hace ya algunos años empecé a entender que en el lado oscuro de la brecha digital se encuentran todos los países que quedan sumidos cada vez más en esa densa ignorancia que supone el no tener acceso más que a una versión de la realidad, todos esos millones de personas que ni siquiera saben que existe un universo paralelo en el que todos tienen derecho a participar. Y este año he entendido que me hallo suspendida en mitad del barranco tecnológico: tengo este mi blog, sé lo que es Facebook, pero el sólo capricho del gobierno etíope puede dejarme sin voz en cualquier momento. Basta una reunión de la African Union para que todos mis privilegios tecnológicos se vean revocados radicalmente (no hay conexión para todos). Y empiezo a no entender muy bien de lo que habla la gente común (mi gente común del Primer Mundo) cuando hablan de estos nuevos modos de comunicarse.

Vamos, que yo en el bolsillo llevo el móvil (con linterna) y las llaves. A ver si un día de éstos me encuentro el Interné ese que el señor Jobs le proporcionó a todo (todo) el mundo…

P.D: Los comments sí los leo y me animan muchísimo. No los contesto porque me costaría light years (años luz)

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Jun 29

DIENTES, DIENTES

Hace ya algunos años, fuimos con un grupo de la Santa Infancia a la clínica de la Doctora, donde había una dentista israelí que se había comprometido a pasar consulta a una docena de nuestros niños así, por la jeta. De los niños, claro.

Nuestra Santa Infancia es verdad que cuando más se lucen es cuando los sacamos de casa (y del barrio). Así, vinieron todos repulidos a la visita con la doctora israelí y esta chica se emocionó ya un bastante cuando le expliqué que no es que todos los días vengan con chándales con brillos plateados, sino que los brillos eran fruto de la impresión de acudir a un dentista de verdad.

Al final de las consultas, tras una breve deliberación con la Santa Infancia, decidimos pagar a la doctora. Como la cosa no iba de dinero, la Santa Infancia le pagó con la historia de la versión local del Ratón Pérez.

Aquí lo que hay no es un ratón, sino un pájaro. El pájaro no tiene nombre y sólo se llama así, Pájaro. Pájaro tiene el pico lleno de dientes preciosos. El pico es grande, largo y dentudo. Así, cuando se te cae un diente, tienes que tirarlo encima de un tejado para que Pájaro pueda venir a buscarlo. Pájaro se lleva tu diente, y ¿qué te da a cambio? Pues un diente nuevo directamente de su pico, y vas que te matas. Después de la historia, la dentista de Israel se enterneció tanto que nos saturó de cepillos de dientes, tubos de pasta con las etiquetas escritas en hebreo y enjuagues bucales.

Como la Santa Infancia tiene los tejados de las casas algo destartalados, normalmente tiran los dientes en los tejados del centro para asegurarse de que Pájaro vendrá a buscarlos y les dará dientes nuevos y bonitos (dientes retornables, vaya). Así, te vienen a buscar en mitad de reuniones sobre reasignamientos de presupuesto con unas ansias tremendas porque se les ha caído un diente. Y tienes que dejar la reunión, abrir una de las clases, y cantar con ellos una cancioncilla que básicamente dice “Pájaro, Pájaro, llévate mi diente y tráeme un nuevo”. Y luego tiras el diente. Es mejor que lo tires tú, porque así se queda más lejos. Y da menos asco, porque no hay nada que dé más bajón que abrir la ventana de una clase y encontrarte cinco dientes justo en el alféizar. Y luego, con el diente correctamente posicionado en el tejado, te vuelves a tus reasignaciones de presupuesto con formatos Excel para rellenar, mientras las personas Excel te miran un poco raro porque ellos no creen en Pájaro. Peor para ellos, que Pájaro no les dará dientes nuevos.

P.D: Según mis investigaciones, Pájaro no vuela en toda Etiopía, sino sólo en ciertas regiones como Wello.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Jun 01

UNDER CONTROL

Me he quedado de encargada del garito. Brother House ha tenido que ausentarse repentinamente durante un par de semanas y, según la Santa Infancia, esta circunstancia me hace ascender automáticamente en nuestra sencilla escala de mando. Soy la boss.

Y lo llevo divinamente, oiga usted. De momento:
. T. ha decidido dejar sus benditas medicinas y se pasa todo el día enfadado con el mundo. Ayer intentó que aceptáramos “cuchillo”como “complemento de moda”. Dice que lo trajo para pelarse el mango. Así dicho queda un poquitín ordinario, pero es verdad que ahora les damos mangos casi todos los días para postre. De momento, apenas sale el sol, me tengo que levantar y darle en la boca sus drogas. Lo mismo antes de que el sol se ponga. Para que no se transforme en vampiro, supongo.

. Z . nos reveló finalmente que lo que la consumía hace algunas semanas no era una maldición, sino un embarazo. Y que lo de excavar las aguas benditas era mayormente una mentira como un piano. Cuando descubrió que estaba embarazada, contrariamente a lo que hizo M . decidió tirar por el camino más corto y acudió a Marie Stopes, que es una red de clínicas fundada por una señora cuando menos particular (esto lo digo basándome únicamente en la Wikipedia), en las que se dedican a “ayudar” a chicas “en problemas”. Afortunadamente para Z., hay una de estas clínicas cerquita de nuestro barrio (las hay que nacen con suerte), y, dado que ya es mayor de edad y el aborto se legalizó completamente hace unos meses en Etiopía, pues pudo deshacerse de su “problema” sin mayores consecuencias. No me lo dijo porque yo jamás la habría dejado abortar. Z. es bastante perspicaz, como se ve. Una pena que la perspicacia le venga cuando ya no le hace falta para nada, cuando todos los principios que hemos intentado inculcarle en los últimos diez años se han demostrado totalmente carentes de sentido.

. Llevo tres días seguidos enviando un niño diario a la clínica a que le cosan la cabeza. El pegote de esparadrapo forma ya parte del uniforme de la guarde. Se ve que con el inicio de las lluvias, a nuestra Santa Infancia le pesa más la cabeza y se me desequilibran constantemente.

. A G . lo han vuelto a expulsar del colegio. Sus padres han decidido secundar al colegio, y lo han echado también de casa. Duerme cada día con una familia diferente del barrio.

Como ven ustedes, todo bajo control. Una balsa de aceite. Nada me turba, nada me espanta.

P.D. Hoy me dijeron que tu niña J. nació demasiado chiquita para este mundo tan grande. Mientras esperamos a que crezca, os envío esta canción . Ánimo, campeonas. Os pienso.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
« Newer Posts | Older Posts »

tariKe.org

  • Acerca de Tarike
    • tariKe.org
  • Etiquetas
    Addis Abeba Adopción Amárico Brother House Cine Comercio Cuarentena Drogas Emigración España Esperanza Etiopia Filas Gueter Idioma Iglesia Internet Juguetes Kaktus Koshe Manuales Música Nena niños confinamiento Nombres Etíopes Opinión Películas Racismo Radio Regalos Religión Salud Santa Infancia Sociedad Suministros Tarike Teatro Tiempo libre Tráfico Viaje Voluntariado Zway
  • Categorías
  • Sitios que visitaría sin dudar
    • Chino Chano

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Con Viento Fresco

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Diario del Altoaragón
    • Elia
    • Hombre Revenido

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Mama Etiopia

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Road to Ethiopia

      Cerrar vista previa

      Loading...
  • Entradas anteriores
    • abril 2020 (2)
    • noviembre 2017 (1)
    • octubre 2017 (2)
    • septiembre 2017 (4)
    • abril 2017 (4)
    • marzo 2017 (5)
    • diciembre 2016 (10)
    • mayo 2016 (1)
    • abril 2016 (4)
    • agosto 2015 (3)
    • julio 2015 (2)
    • febrero 2015 (2)
    • enero 2015 (2)
    • diciembre 2014 (1)
    • noviembre 2014 (3)
    • octubre 2014 (3)
    • julio 2014 (2)
    • junio 2014 (3)
    • mayo 2014 (2)
    • abril 2014 (2)
    • marzo 2014 (8)
    • diciembre 2013 (3)
    • noviembre 2013 (4)
    • octubre 2013 (6)
    • junio 2013 (3)
    • mayo 2013 (4)
    • abril 2013 (5)
    • marzo 2013 (7)
    • diciembre 2012 (2)
    • noviembre 2012 (3)
    • octubre 2012 (2)
    • julio 2012 (4)
    • junio 2012 (3)
    • mayo 2012 (1)
    • abril 2012 (2)
    • febrero 2012 (4)
    • diciembre 2011 (2)
    • noviembre 2011 (4)
    • octubre 2011 (4)
    • julio 2011 (1)
    • junio 2011 (2)
    • mayo 2011 (5)
    • abril 2011 (2)
    • marzo 2011 (2)
    • febrero 2011 (2)
    • enero 2011 (3)
    • diciembre 2010 (1)
    • noviembre 2010 (4)
    • octubre 2010 (5)
    • agosto 2010 (1)
    • julio 2010 (2)
    • junio 2010 (4)
    • mayo 2010 (5)
    • abril 2010 (2)
    • marzo 2010 (4)
    • febrero 2010 (6)
    • enero 2010 (7)
    • diciembre 2009 (5)
    • noviembre 2009 (5)
    • octubre 2009 (7)
    • septiembre 2009 (2)
    • agosto 2009 (2)
    • julio 2009 (4)
    • junio 2009 (9)
    • mayo 2009 (10)
    • abril 2009 (10)
    • marzo 2009 (3)
  • mayo 2026
    L M X J V S D
     123
    45678910
    11121314151617
    18192021222324
    25262728293031
    « Abr    
  • Privacidad y cookies: este sitio utiliza cookies. Al continuar utilizando esta web, aceptas su uso.
    Para obtener más información, incluido cómo controlar las cookies, consulta aquí: Política de cookies
  • Archives
    • abril 2020
    • noviembre 2017
    • octubre 2017
    • septiembre 2017
    • abril 2017
    • marzo 2017
    • diciembre 2016
    • mayo 2016
    • abril 2016
    • agosto 2015
    • julio 2015
    • febrero 2015
    • enero 2015
    • diciembre 2014
    • noviembre 2014
    • octubre 2014
    • julio 2014
    • junio 2014
    • mayo 2014
    • abril 2014
    • marzo 2014
    • diciembre 2013
    • noviembre 2013
    • octubre 2013
    • junio 2013
    • mayo 2013
    • abril 2013
    • marzo 2013
    • diciembre 2012
    • noviembre 2012
    • octubre 2012
    • julio 2012
    • junio 2012
    • mayo 2012
    • abril 2012
    • febrero 2012
    • diciembre 2011
    • noviembre 2011
    • octubre 2011
    • julio 2011
    • junio 2011
    • mayo 2011
    • abril 2011
    • marzo 2011
    • febrero 2011
    • enero 2011
    • diciembre 2010
    • noviembre 2010
    • octubre 2010
    • agosto 2010
    • julio 2010
    • junio 2010
    • mayo 2010
    • abril 2010
    • marzo 2010
    • febrero 2010
    • enero 2010
    • diciembre 2009
    • noviembre 2009
    • octubre 2009
    • septiembre 2009
    • agosto 2009
    • julio 2009
    • junio 2009
    • mayo 2009
    • abril 2009
    • marzo 2009
  • Search






  • Home
  • tariKe.org

Este blog este bajo una licencia de Creative Commons. Creative Commons License Designed by FTL Wordpress Themes brought to you by Smashing Magazine

Back to Top