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Archive for the ‘General’ Category

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Nov 25

ELIGE TU PROPIA ADOPCIÓN (EL DESENLACE)

Queridos mamá y papá:

Soy Addisu, el niño que adoptasteis entre Jean McMillan (Escocia, 2004) y Elisabetta Giacomelli (Firenze, 2006), es decir, el décimo cuarto de vuestros veintidós hijos. La Paramount me ha pedido que os escriba para recordaros que, desde hace dos meses, vivo en una de las caravanas del rodaje de Mr. and Mrs. Smith 2, Back to the Game. Dicen, también, que os mencione que, según la cláusula adicional redactada expresamente para los contratos de vuestras seis últimas películas, no podéis dejar niños esparcidos por los rodajes. No quieren que vuelva a suceder lo que le pasó a Chuen Li de la Santa Cruz, que os la olvidasteis en el rodaje de Mother Teresa, Stronger than Love (película que le valió a mamá el tan merecido Óscar), y acabó en casa de Woody Allen. Dicen que ahora sólo lleva ropa Made in Mongolia, expresamente manufacturada para el Soho de Brooklin.

Según ellos, os habéis liado y os habéis llevado al hijo de la cocinera caboverdiana en mi lugar. La señora está preparando acciones legales, aunque yo ya les he dicho que no lo hacéis con mala intención, que es sólo que a papá le cuesta contar números de dos cifras, y que del diez en adelante se pierde (de hecho, él siempre dice que tiene nueve hijos, a pesar de que mamá le obligó a tatuarse los nombres de todos en los riñones, que si un día le tienen que operar con epidural, se la tendrán que poner en los juanetes del pie).

No os preocupéis, porque estoy bien. A pesar de que el catering se cerró hace seis semanas, cuando acabaron de desmontar los decorados, el vigilante jurado me trae hamburguesas todos los días. Con esto quiero deciros, que podéis acabar con tranquilidad vuestra visita humanitaria a los pueblos hinuits de Finlandia antes de venir a buscarme. Sé que liderar la Humanidad es un trabajo importante, y no quiero que mamá se distraiga. He oído que pasaréis por Dubai, para dar ánimo y esperanza a los pobres jeques árabes, y sólo quiero reiteraros que contáis con todo mi apoyo. Como mamá nos dice siempre, la gente que se viste con algo que no es de Prada (que los hay en el mundo), necesita todo nuestro cariño y atención. De hecho, rezo todas las noches por Helena Bonham Carter.

Los abogados de la Paramount me encargan también que os diga que vuestra solicitud para adoptar a los hijos de Michael Jackson ha sido denegada. Madonna se os ha adelantado. Ellos tampoco se explican muy bien cómo le han dado otra idoneidad sólo seis meses después de adoptar a ese modelo jamaicano de veintidós años. Lourdes María está que trina, porque, a este paso, sólo le va a quedar como herencia una Mini Pimer (y la Epilady, por supuesto).

Y nada más. Sólo que vengáis a buscarme cuanto antes, porque las rastas que me hizo mamá se me están pudriendo y, de vez en cuando, salen bichos de ellas. Sé que no es culpa de mamá. ¿Cómo iba ella a saber que el estiércol como moldeador de cabello tiene estos efectos secundarios?

Dadle recuerdos de su madre al niño caboverdiano. Y dejad de llamarlo Addisu, que no soy yo.

Vuestro hijo, que os quiere:

Addisu do Rio Incantato (qué suerte que mamá estuviera visitando las Favelas cuando decidisteis adoptarme)

P.D: Por si alguien lo duda, los ganadores fueron la familia Jolie-Pitt

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Nov 17

INTERRELIGIOSIDAD

Como tengo poco curro, y me siento un poco Borja Thyssen desocupá, pues este año me he cogido un grupo de catecismo. Sí, en el programa semanal de la Santa Infancia figura también el catecismo. No sabría definir muy bien a qué iglesia estamos adscritos, pero catecismo tenemos.

Yo tengo el grupo de 3º y 4º de Primaria. En amárico, el catecismo se llama Lección del Espíritu. Toma ya. Por el momento, no me va mal del todo. Me preparo las lecciones preguntando a los niños mayores, y uno de ellos me hace de asistente y así, si digo alguna burrada, me corrige (antes de corregirme, aprovecha y me da un codazo). Básicamente, se plantea un tema y cada uno dice lo que le parece. Hasta ahora hemos hablado del Bautismo y de la señal de la Cruz, y ellos no sé si habrán aprendido algo, pero yo, un montón. Este es uno de los problemas que estoy enfrentando: mis catecúmenos saben mucho más que yo. Yo, por ejemplo, con el signo de la cruz, les dije:
_ Y así, primero nos llevamos la mano a la frente, luego al estómago…
_ Noooo!!!!!
_ ¿Eh? -codazo de mi asistente
_ ¡No es el estómago, es al corazón!

Coño, pues va a ser que tienen razón. A veces me pregunto quién me excomulgará antes, los católicos o los ortodoxos. Yo, por si acaso, hago un catecismo muy ecuménico. Tanto, que casi me están convenciendo de pasarme de bando. La fe ortodoxa es apasionante. El día del bautismo me explicaron un montón de cosas de los bautismos ortodoxos. Por si no fuera bastante con los nombres que exhiben habitualmente, en el bautismo les dan otro más, para que vayan sobraos en lo que a identidad se refiere.

Además de cuestiones puramente religiosas, obviamente tratamos el tema de la convivencia entre religiones. La Santa Infancia es muy tolerante con los cristianos en general (nótese que, siendo ortodoxos, frecuentan un centro católico), pero con los musulmanes les cuesta más. Un día les preguntaba Brother House (que también da catecismo):
_ Porque, ¿vosotros creéis que Dios está en las iglesias ortodoxas?
_ Síííí´!!!!
_ ¿Y en las católicas?
_ Síííí!!!!
_ ¿Y en las iglesias protestantes?
_ Síííí!!!
_ Y Dios, ¿está en las mezquitas?
_ Noooo!!!!

Y ahí nos quedamos muertos Brother House y yo, porque no nos habíamos dado cuenta de que la Santa Infancia tenía esa vertiente intolerante, ciertamente preocupante en un país con un 30% de musulmanes, y creciendo día a día. Y ahí vamos, intentando convencerles de que, aunque le cambien el nombre, Dios es el mismo pá tós (menos para algunos gays, que es Kylie, y para mí, que a días es Alanis Morrisette ).

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Nov 13

CABELLOS AFRICANOS

Sé que entre el colectivo adoptante el tema “pelos” es un asunto bastante espinoso (obsérvese cómo evito el obvio juego de palabras “pelo-peliagudo”). Porque si hay algo que nos diferencia de los abeshás, amigos, es nuestro cabello. Decídmelo a mí, que me es imposible encontrar un champú que no me deje el pelo chorreando aceite, que parezco un gladiador (se ve que los indios y los chinos también tienen el pelo muy seco, y los champús fabricados en ambos países intentan compensar estas carencias).

Para la Santa Infancia, el pelo también es un tema importante. Cuando eres pobre como las ratas, intentas conservar lo poco que tienes, que en este caso es pelo. Básicamente, las mamás gueter lo que hacen es rapar a sus hijos con una cuchilla nada más nacer y durante los primeros meses de vida, para que el pelo se fortalezca. Cuando comienza a salir que pincha, lo dejan crecer.

Para hidratar y peinar esa maraña de pelo, utilizan distintos productos, siendo los más populares la vaselina líquida o parafina. Además, una vez a la semana se untan mantequilla en todo el pelo, se ponen una bolseta de plástico y se lo dejan así varias horas, para que absorba. La bolseta, además, permite al resto de la población continuar con sus actividades cotidianas, dado que la mantequilla tradicional que se usa para estos menesteres a.p.e.s.t.a. y, de no mediar la bolseta, resulta humanamente imposible permanecer a menos de diez metros de la cabeza untada. De hecho, normalmente, las escuelas prohíben a sus alumnas entrar en clase con la mantequilla puesta, porque así no hay quien enseñe.

Los que son un poco más apañados, de vez en cuando sustituyen la mantequilla por una mascarilla que huele muy bien a base de coco que venden en todas las tienduchas del barrio. Pero sólo de vez en cuando porque la mantequilla es el abc del cuidado capilar abeshá y nadie renuncia a ella, ni siquiera la gente con posibles.

Como se puede deducir, entre vaselinas, mantequillas y cocos, lo que tienen es una película de grasa que luego, en la ducha, resulta imposible de quitar. Para lavarse el pelo utilizan jabón tipo Lagarto. Hay que frotar bastante hasta que consigues abrir una grieta en la capa de grasa preexistente, pero una vez que empieza a hacer espumilla es un gustazo masajearles el pelo. A mí me relaja un montón.
Y luego, una vez lavado y vuelto a untar de nuevo, queda ya a la habilidad de cada quien el trenzarlo con mayor o menor fortuna. Una cosa muy frenji es hacerte trenzar los pelos cuando vienes a Etiopía. Yo le veo varios inconvenientes:
1. Es un coñazo destrenzarlos
2. En las cabezas frenjis, las cosas como son, queda bastante mal. O tienes una buena mata, o se te ve demasiado el cuero cabelludo blanco.
3. DUELE. Para hacer las trenzas, la Santa Infancia tiende a pasarse tirando (si se afanan, te resultará difícil cerrar los ojos después). Más allá de que pierdes media mata en el proceso de trenzado (a tí nadie te rapó cuando eras cría), duele que te cagas.

Un problema común a frenjis y abeshás son los piojos. En el caso del pelo abeshá, cuando pillan piojos, las opciones se reducen básicamente a…¡bienvenida señora cuchilla! Es muy, muy difícil conseguir sacar todos los piojos y huevos de una buena mata de pelo abeshá. Yo sólo lo he logrado una vez, y tuvimos que hacer turnos con las niñas mayores para liberar a nuestra pobre A. de sus molestos visitantes.

Como veis, el cabello africano es fuente inagotable de entretenimiento y emoción. A algunos miembros de la Santa Infancia, la vida les ha dado sólo eso: pelo. Un pelo precioso, eso sí.

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Oct 31

DE VISITA

Hay un juego de corro muy cuco que la Santa Infancia practica con cierta frecuencia. No es nada del otro mundo, pero a mí me encanta. Básicamente, hay uno que se queda en el centro del corro, parándola. El resto, gira a su alrededor mientras canta: “vámonos, vámonos al bosque a ver si han venido las hienas. Hiena, ¿estás ahí?”
Y entonces la hiena contesta: “Sí, estoy”
_ ¿Y qué estas haciendo?
Y ahí cada uno dice lo que le da la gana. Normalmente, las hienas son gente bastante hogareña, que se lava la cara, prepara la comida, barre su casa o se peina el pelo. Hasta que, después de tres o cuatro veces de cantar la cancioncilla y preguntarle a la hiena por su actividad presente, ésta contesta: _ ¡Estoy comiéndoos a todos! Y los incautos excursionistas cantarines rompen a correr. Al que pilla la hiena, es el que la paga la siguiente vez.

¿Que por qué me gusta? Pues porque la cancioncilla de vayámonos al bosque a ver si están las hienas me encantaría cantarla en Dónde Estas Corazón o en la recepción de la COPE (por lo de las hienas). También es un juego que me da un poco de rabia, porque a mí, cuando la paro y me preguntan “¿qué estás haciendo?”, me encantaría responder “estoy releyéndome la Larousse” o “estoy rizándome las pestañas”, pero lo de la Larousse no lo iban a entender y no sé cómo se dice rizar en amárico. Y así, me conformo con decir, “me estoy tirando un pedo”, imito una pedorreta y nos meamos todos de la risa. Para algo tuve dos asignaturas de guión televisivo y cinematográfico en la universidad: la pedorreta nunca falla como gag.

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Oct 28

REFUGIO

Hay un trozo de mi camiseta donde a veces se refugian los niños que no saben adónde ir. Es la parte baja, el dobladillo, a la derecha de mi espalda. Se agarran ahí, y, simplemente, me siguen. Se adaptan a mi ritmo, giran cuando yo giro, se paran cuando yo lo hago… A veces no me doy cuenta de que llevo colgando un piojo de quince kilos.

Hay quien ha pasado allí horas. Otros días, e incluso semanas. Saben que no pueden quedarse indefinidamente, porque es un lugar bastante concurrido. Pero les gusta. A mí también.

Refugio

El momento dobladillo es una de las fases que atraviesa la Santa Infancia en ese vadear suyo por las aguas de la pobreza, en ese despertar, encenderse, aprender a vivir al que asistimos cotidianamente. Es apasionante ver cómo cambian durante las primeras semanas. A veces no te das ni cuenta, y, de repente, un día te preguntas desde cuándo sonríe H. o cuándo perdió Y. ese aire de niño perpetuamente enfermo que le caracterizaba. A veces, también, te preguntas dónde está el interruptor de apagado, porque hay plantas que florecen tan espectacularmente, tan sin control, que te cuesta asimilar su belleza, su energía (y su constante necesidad de alguien que atestigüe y celebre todos y cada uno de sus progresos).

Y, a veces, si la burbuja explota o su mundo se tambalea, se vuelven al dobladillo, como quien retoma el chupete olvidado, como quien busca la seguridad de un trozo de tela deformado. Como quien sufre.

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Oct 26

SELECCIÓN NATURAL

Mientras esperamos a que llegue Luna Nueva, el otro día nos vimos Underworld, que también trata de vampiros y hombres lobo. ¿Que en Crepúsculo no hay hombres lobo? Ay, lo sien, se me ha escapado. El resto de las entregas están repletas de ellos. Y sí, me encantan los libros para adolescentes. A vosotros también, sólo que no lo sabéis. Leeros Marina, de Ruiz Zafón, originalmente editado en Edebé (creo), y encontrad siete diferencias con La Sombra del Viento. En estilo, no las hay.

Cuando uno ve Underworld, le viene por reflexionar sobre la supervivencia de las especies de todo tipo. No por el argumento de la película, que es un soberano coñazo, sino porque si tenemos en cuenta el despliegue de cuero de esta película, los abrigos de Matrix y el fondo de armario de Alaska, no se entiende cómo queda una vaca viva en todo el mundo mundial, lo cual nos lleva a concluir que la especie bovina es mucho más resistente de lo que parece.

Underworld venía después de Batman, The Dark Knight, que vimos la semana pasada. Estoy hasta el moño de traducir películas lúgubres, deprimentes y muy, muy aburridas. Kate Beckinsale tiene la expresividad de una piedra de río y Batman es el enésimo peñazo de una saga que a mí siempre me ha parecido más bien casposa. Para el próximo domingo ya he comunicado oficialmente que veremos Hairspray, y al que le guste bien, y al que no, que se vaya, que empezamos a estar más que apretados en el teatro. Me han dicho que Hairspray les mola… porque sale Zac Efron, el de HSM. Yo, a veces, no puedo dejar de preguntarme qué tipo de monstruos estamos creando.

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Oct 19

ESCENAS DE CABARET

De vez en cuando, llamo a W. , a Z. que tiene una mano toda arrugadita, a S. que es regordeta, chiquitaja y muy graciosa, y a mi gran amigo A., al que se le caen perpetuamente los mocos, nos cogemos del brazo los cinco (y los que se quieran unir), y nos recorremos todo el porche levantando garra alternativamente, mientras yo canto aquello de: “somos chicas pistoleras rubias y morenas de la gran ciudad., lalalalalalala. Vestimos medias amarillas, zapatos con hebilla y hablamos en inglés, yes, yes”. Cuando nos cansamos de ser chicas pistoleras, siguiendo con el mismo baile, cambio de canción y les canto New York, New York.

Ay, si no fuera por estos raticos.

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Oct 04

SEPTIEMBRE

Septiembre, como todo el mundo sabe, es el mes de los coleccionables. A mí, particularmente, siempre me ha atraído el de “Mi casa de muñecas andaluza”. No hay blog que se precie cuyo autor no haya escrito un post sobre coleccionables. Es un tema de lo más socorrido. Entre los más divertidos, el que hicieron los chicos de Sufridores en Casa, post que, como no puedo buscar (Blogger está censurado), pues no lo puedo linkar, pero lo recomiendo firmemente.

Para que nadie diga que éste no es un blog con solera, pues yo también voy a hacer uno. Porque nosotros, en Septiembre, también ampliamos la colección, que podríamos llamar “Niños del gueter” o “Vente pa’ la ciudad, Addisu”. Nos pasa un poco como con los coleccionables normales, que te compras sólo algunos cachos y rara vez consigues todas las piezas del Titanic, o te falta el dedal de Praga, pero bueno, seguimos suscritos. No es culpa nuestra que los fascículos vengan incompletos o rotos. Es lo que hay en el kiosco, señores.

Este año, lo más granado de nuestra colección se llama W., tiene ocho años y viene por partes. Quiero decir, que algunas partes las ha perdido. Porque a W, la vida le ha dado de todo y en cantidad. No necesariamente bueno, eso sí. Ha acabado ya la cura de la lepra y estamos en el segundo mes de la tuberculosis, a punto de recuperarla de la malnutrición. Presenta una atonía muscular generalizada y, en cuanto acabemos con lo que está tomando ahora, empezaremos con la tiña y los hongos de las uñas que le quedan. Desde que llegó, cada vez que la veo, me viene a la cabeza la canción del anuncio de la Once de los chopitos: “Que ¿qué es lo que tengo?, que tengo de tó”.

Además de W., hemos recibido también a dos hermanos Walaita, que es una etnia de la que nunca habíamos tenido niños. T. ha traído a su hermano A., que todavía se mea encima y que necesita dormir la siesta después de comer. Hemos conseguido que una de nuestras madres ciegas nos mande a otro de sus hijos y así nos ha llegado A., que a sus cinco años sólo sabe hacer aquello para lo que ha sido meticulosamente educado y entrenado: mendigar. Estamos intentando desengancharlo. También nos ha llegado M., procedente de un centro para niños seropositivos, que no sabía que no todos los niños del mundo son seropositivos, y los primeros días iba gritando su estatus de salud a quien quisiera escucharla, para pasmo de todos, que nunca habían visto a nadie asumir la enfermedad con tanta naturalidad. Y S., que habla sin parar con un tono que parece Doña Rogelia, que se ha hecho bastante amiga de Y., cuya madre es una Komche pura, que lleva dos meses en la ciudad y sigue sin zapatos.

El otro día les dimos su primera ducha y, la verdad, no tenían nada que envidiar a las Barriguitas Vestidas con Trajes Regionales de todo el Mundo. Ya tenemos 430 fascículos de la colección.

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Sep 21

TIEMPO DE JUGAR

A pesar de que en Etiopía sólo se distingue entre la estación de lluvias y la seca, todo tiene su tiempo (y lugar, supongo). Así, te das cuenta de que el año va pasando porque cambias de las naranjas y los plátanos, al mango y la papaya. Luego viene el maíz y los aguacates, y vuelta a empezar.

Yo, además de por la comida, me doy cuenta por los juegos. Y me acuerdo de cuando yo era niña, que teníamos el mes de las calcas, y todo el mundo jugaba a calcas hasta que nos despellejábamos las palmas de las manos. Luego nos daba por las cocinillas, y no sabíamos hacer otra cosa, aparte de ensaladas de piñas y hojas. Después, venía un mes de saltar como posesas a la goma y más tarde de hacer el pino puente, hasta que alguien volvía a traer las calcas al colegio y nos parecía que nunca habíamos jugado a nada tan divertido.

Yo siempre pensé que esto era debido a que éramos niñas sin mucha personalidad. De hecho, la mayoría nos vestimos actualmente entre el H&M, el Zara-pastrosa y el Extraordinarious. Alguna outsider se viste también en el Decathlon (no querría dejarme a nadie fuera).

Sin embargo, veo que la Santa Infancia presenta la misma ausencia de criterio lúdico. Las niñas acaban de superar mes y medio de saltar a la goma sin goma (suelen hacerlo con cuerdas viejas o con la cinta que viene dentro de los vídeos y los casetes). Los niños están reviviendo tras seis semanas de jugar a la petanca en sus diversas variantes (con piedras, con discos de plástico, con bolas hechas de calcetines… habrían hecho las delicias de cualquier hogar del jubilado). Desde hace algunos días, un tiempo nuevo ha comenzado: el de las cuádrigas.

La cosa funciona así: un niño se pone en cuclillas, con sendas botellas de plástico vacías y aplastadas debajo de los pies, para resbalar mejor. Otros dos lo empujan, uno de cada mano, a lo largo de todo el porche a la máxima velocidad posible. Y ya.

El juego es bastante simple (no es el Stratego, vaya), pero mola un montón. Después de una semana con la versión básica, ahora están experimentando con nuevas variantes: con un sólo pie, deslizándose sobre la tripa, utilizando cuerdas en vez de sólo los brazos para impulsarse… Es un poco como el esquí acuático, pero de porche. Yo he probado algunas veces (todas las que pude antes de que los seveñás empezaran a mirarme raro, dando a entender que ya no estoy en edad de hacer esas cosas) y es un juego genial.

foto-tiempo-de-jugar

Como todos los juegos de la Santa Infancia, esta versión africana de Ben-Hur (de verdad, que tenemos un tráfico que es imposible caminar tranquilamente), tiene siempre su punto de misterio: ¿quién será el primero en desencajarse un hombro? A mí, particularmente, me encantaría que la Santa Infancia jugara sólo al ajedrez. Piénsese que servidora acompañó al hospital a todos los que se abrieron la cabeza con piedras de petanca mal tiradas, a la que se rompió el brazo en la época de “queremos ser cheerleaders”, a dos que se metieron canicas en los oídos y luego no había Dios que se las sacara, y a Y., que se rompió la clavícula jugando al Circo del Sol.

Eso sí, nunca habíamos tenido el porche tan limpio. Y, oye, que a lo mejor esta vez no se les rompe nada.

Dios, que vuelvan pronto las chapas.

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Ago 03

AFICIONES FRENJIS

Hace algunos días tuve que llevar a Z. al médico con un pie roto. La enfermera que nos hizo la card fue la primera en abrir el fuego:

_ ¿La frenji te ha atropellado con el coche?

Para mí es ya una pregunta común. Para Z., no. Me miró algo confuso y sólo acertó a responder:

_ No, ella no sabe conducir.

La madre de Z., que también venía con nosotros, se apresuró a explicar que a Z. le había roto el pie de una pedrada un señor que lo vio hurgando en su basura.

_ ¿Un frenji?

_ No, un abeshá.

La misma escena se repitió con el doctor, que empezó a hacer un montón de preguntas sobre las circunstancias del accidente, después de indicarnos que tanto la madre como yo teníamos que estar calladas, y que era el niño quien debía responder. A Z. tanta pregunta le mosqueó bastante, y en un cierto punto se volvió hacia mí y me preguntó:

_ ¿Qué tengo que decir?

A lo que yo respondí:

_ La verdad, Z., la verdad
– mientras pensaba “que me veo jugando al mus con Teddy Afro”. Pero esto no lo dije. Por no dar ideas.

El caso es que no es la primera vez que me pasa. Siempre que llevo un niño al médico con un hueso roto, me acaban preguntando si lo he atropellado con el coche. La posibilidad de que esté ayudándolo o de que se haya caído en mi patio de recreo y esté simplemente cumpliendo con mi responsabilidad civil se ve que les parece bastante remota.

A la Santa Infancia todos los años la atropellan. Dado que tenemos cuatrocientos niños, por estadística, un par de atropellos al año los sufrimos, con consecuencias que van desde los simples rasguños hasta las operaciones de emergencia en el Black Lion. Hasta ahora (toco madera), todos los conductores han sido abeshás. Ninguno se ha dado a la fuga, eso sí.

Entre los variados tópicos asociados a los frenjis, están:

  • 1. Todos los frenjis tienen coche
  • 2. Todos los frenjis conducen
  • 3. Todos los frenjis conducen fatal

Y el atropello es sólo uno de los hobbies que se nos atribuyen a los frenjis. Los otros son violar niños y robarlos de sus casas. Junto o separado. Y sí, es verdad, el abuso a menores, sobre todo en las clases más bajas, es mucho más frecuente de lo que nadie imaginamos. Pero los abusadores no son frenjis. Son sus padres, sus padrastros, sus tíos, sus vecinos, los macarras de su barrio, sus hermanos alcohólicos… Y a lo mejor es verdad que están empezando a darse irregularidades en las adopciones (como se puede imaginar, no tengo ninguna certeza de esto), lo mismo que también es evidente que, a partir de los ocho-nueve años, muchas familias meten a sus hijas como esclavas domésticas en otras casas… abeshás.

En fin, peor lo tienen los jamaicanos, que la gente está convencida de que secuestran niños para sacarles el corazón y los riñones y venderlos. Venderlos a los frenjis, se entiende.

A veces, da gusto vivir aquí.

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