• Home
  • tariKe.org
Blue Orange Green Pink Purple

Posts Tagged ‘Tarike’

You can use the search form below to go through the content and find a specific post or page:

Sep 14

BACK TO BLACK

Ante la preocupante proliferación en algunos bares de canciones con insistentes estribillos formados únicamente por la onomatopéyica frase “papa parrapa parrapa parrapa pa”; y habiendo vivido el inevitable comienzo de la liga nacional de fútbol, he tomado la única opción posible: volverme a mi morada cercana a un basurero del tercer mundo. Como mis amigas bien saben, esto de “vivo en un basurero del tercer mundo” lo he explotado hasta la saciedad este verano, pero creo que “estoy ansiosa por estrenar mis nuevas tetas de silicona” hubiera dado mejor resultado en lo que a alcohol gratis y canciones solicitadas a DJs sin escrúpulos se refiere. Aunque bien es verdad que esta última declaración de principios, sin una base empírica, no creo que cuele.

Así, trámite El Cairo, he vuelto a Addis. Ahora vivo a nivel del suelo (antes vivía en un primer piso. Hay quien asciende, y hay quien no), por lo que hoy he desecho la maleta con un nutrido grupo de la Santa Infancia que miraba por la ventana abierta y comentaba mis pertenencias: “esos pantalones ya los tenía el año pasado, esa camiseta es nueva, qué bonito jersey”. Se entretienen con cualquier cosa. Tendré que marcar las distancias porque, si no, me arriesgo a vivir en Gran Hermano y, mira, no es plan.

La Santa Infancia me ha recibido con la usual algarabía. Y con una duda existencial de insólita profundidad: “¿Nos has traído la segunda parte de Crepúsculo?” Están obsesionaos. Les he dicho que Crepúsculo 2 (lo que será Luna Nueva) no ha salido todavía, pero que he traído un montón de medicinas para curarles los hongos en las uñas y las tiñas en las cabezas, y que les he comprado el DVD de Mamma Mia! (el musical de Meryl Streep). Me han dicho que vaya asco de maleta he compuesto. Son niños de emociones fugaces: la alegría del reencuentro les dura más bien poco.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Ago 04

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

La Santa Infancia está preocupada: “Estás demasiado delgada”, me dicen.

_ No es para tanto, más delgados estáis vosotros -respondo, apoyándome en la evidencia.

_ Ya, pero tú tienes la muñeca igual que la mía, y yo tengo doce años -alega A., que también es muy empírico él.

A la Santa Infancia le gusta analizar cualquier mínima incidencia en mi físico. Y comienzan a hacer hipótesis:

_ Tienes la tripa hacia adentro, como los tuberculosos

_ No toso. No tengo tuberculosis

_ Tienes las mejillas marcadas, como los del HIV/AIDS

_ Tengo la vida emocional de una piedra de río. No puedo tener Sida.

B., con su habitual pragmatismo, ha sentenciado:

_ Es que piensas demasiado. No tienes que pensar tanto.

A B. le gustaría que me volviera tonta, feliz y ortodoxa. Por ese orden.

Al final, A. ha dado con la solución:

_ Ya lo tengo. Tú te vas a tu casa, con tu familia, y ahí te engordas.

Los demás lo han mirado raro. Al fin y al cabo, hace sólo tres meses que me pillé cuatro días libres para ir a Harar.

A. se repone rápidamente:

_ Y, una vez que te hayas engordado, tolo nei (ven deprisa).

Y ahí sí hemos encontrado el quórum. Sobre todo yo, porque las señales comienzan a acumularse: hace un mes se me paró el reloj y hace dos días se me rompieron las gafas

Pues eso, a engordarme voy. Que a todo cerdo le llega su San Martín. Y su San Lorenzo, en mi caso. Nos vemos en los bares.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Jul 17

RITMOS AFRICANOS

    Hoy he dado dos horas de inglés, desatascado cuatro lavabos, hecho diez camas, participado en una terrible charla con la madre de M., jugado una hora al pañuelo, otra hora arbitrando torneos de ping-pong, buscado zapatos para una pierna con elefantiasis y rellenado un quaterly report.

    Y habrá quién diga que la vida en el África es relajada.
    Tocotó.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Jul 14

DRAMATIS PERSONAE 1: LA SANTA INFANCIA

Yo crecí en un tiempo en el que todavía existían las fronteras. Para pasar a Francia te pedían el pasaporte, teníamos los consabidos dos canales de televisión y nuestro concepto del fashion incluía los calentadores. Lo poco que conocíamos del África era lo que nos contaban los misioneros que venían al cole de vez en cuando, y, cada año, nos recorríamos la ciudad solicitando donativos para la Santa Infancia. Así lo decíamos: por favor, un donativo para la Santa Infancia.

Esta Santa Infancia se nos aparecía como una serie de caritas oscuras que atravesaban desgracias sin fin y que morían de hambre por culpa de lo que nosotros no nos queríamos comer. La Santa Infancia eran niños mucho mejores que nosotros, dónde iba a parar, y que realmente se merecían nuestra vida más que nosotros, sólo que la injusticia cósmica les había dado a ellos una vida sin zapatos y a nosotros la posibilidad de decir “no me gusta”.

A la Santa Infancia se le presuponía siempre una altura moral más allá de cualquier duda. La Santa Infancia eran niños perfectos con una vida mayormente imperfecta. Por eso ellos eran santos y nosotros no.

La Santa Infancia pertenecía a culturas ancestrales, habitaba entre leones y elefantes y, según la imagen que nos inculcaron, venía con un imprescindible cántaro de barro en la cabeza como complemento todoterreno. Esta era mi idea de la Santa Infancia.

En la realidad real, la Santa Infancia no ha visto un león en los días de su vida. De vez en cuando los llevamos a Furry* y se entretienen un rato persiguiendo hienas. En vez de cántaros en la cabeza llevan a la espalda garrafas de plástico, que duran más. Y de su cultura ancestral se acuerdan entre poco y menos.

A la Santa Infancia, más que las historias sobre la reina de Saba y el rey Salomón, lo que les fascina es la película Crepúsculo y sus vampiros adolescentes de anémica tez. Tú a la Santa Infancia le pones una película concienciada, tipo La Misión, y la Santa Infancia se mea de la risa. Porque a la Santa Infancia ver indígenas acribillados le parece una cosa súper graciosa. Eso y que no se acaban de creer que la película transcurre en América, porque a ellos los indígenas esos les parecen China (pronunciado chaina, como en inglés). Y es que, para la Santa Infancia, los habitantes del mundo mundial se dividen en abeshá, frenji y china, y en este último contenedor meten todo lo que no cabe en los dos anteriores, incluidos Pocahontas y los polinesios.

Si la Santa Infancia viniera a nuestro mundo, ni se fijarían en lo que nosotros dejamos en los platos, porque en la cultura de la Santa Infancia es de buena educación dejar algo en el plato, aunque también es verdad que la Santa Infancia pasa bastante de los buenos modales y se come todo, hasta la mayonesa. En nuestro mundo, lo que les alucinaría de verdad de la buena serían los contenedores de basura, porque para la Santa Infancia no existen objetos desechables. Todo tiene una utilidad, por lo que van acaparando porquerías todo el día que al final acaban perdiendo a través de los múltiples agujeros de sus bolsillos: tapones de botellas, tazas descascarilladas, trozos de alambre… Lo que sea. Para algo servirá. La Santa Infancia, con la basura de uno de nuestros contenedores, se construiría un adosado de dos plantas con chimenea, trastero y catálogo del Ikea en la mesilla del salón.

Como proyectos de vida, la Santa Infancia se decanta básicamente por dos opciones: futbolista o piloto de avión. Entre los siete y los diez años, ésas son sus metas. Luego pasan a querer ser doctores, científicos o maestros, para acabar estudiando peluquería, electricidad y secretariado. Todo muy africano y muy ancestral y muy distinto de la Infancia No Santa Consumista.

La Santa Infancia son niños y, como tales, de vez en cuando, crueles. Se dirigen insultos tan pérfidos como “desgraciado”, “perro” o “leproso” sin que se les tuerza el gesto. Presentan también una preocupante tendencia a la pedrada impulsiva y desproporcionada, por lo que no es tan raro que una pelea entre niños de ocho años por una partida de canicas acabe con tres puntos de sutura.

Al final, lo que distingue a la Santa Infancia de la Infancia No Santa Consumista no es lo que tienen o lo que comen o cómo se visten. Es lo que sufren y los motivos de su sufrimiento. Porque no es lo mismo llorar porque mamá y papá se están separando, que llorar porque no tienes ni mamá ni papá ni perro que te ladre. No es lo mismo que te discriminen por llevar pantalones de cintura alta (que sepas que te discriminan con toda la razón del mundo) que por ser hijo de un leproso. No es lo mismo que La Ciudad de la Alegría te impacte por la dureza de su argumento o que te quedes flipado de lo mucho que se parece a tu barrio. No es lo mismo.

Yo no sé si son santos o no. Sé que cada día me sorprenden. Que son distintos, pero no por vivir aquí, sino porque son ellos. Sé que su capacidad de vivir, de reír, de jugar, de perdonar y de sufrir no tiene límites. Como la de todos los demás niños del mundo.

* Furry es el nombre de la montaña que tenemos enfrente de la misión

P.D: Sí, plagio al ex marido de Jaydi Michel. Pero no pongo la canción, que me da asquito.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Jun 29

A LA ÚLTIMA

    En las últimas semanas, hay dos cosas que se han puesto de moda en Etiopía. La primera, estas manoletinas:

Etiopía | Manoletinas

    La mitad de la población femenina etíope se las compró en varios colores para la pasada Pascua por 25 – 30 birr, que a mí me parece un atraco a mano armada para un cacho de plástico de dudosa calidad, dado que por la mitad de esa cantidad te puedes comprar otras sandalias tan bonitas como éstas:

Etiopía | Sandalias

    La otra cosa que se ha puesto de moda modísima es el shortage (escasez). Al igual que las manoletinas, lo encuentras un poco por todas partes, en varias modalidades. Shortage de luz, que a pie de calle quiere decir que te cortan la luz día y medio sí, y medio día no. La Yeshi está que brinca del gozo. Shortage de agua, dado que los cienes de miles de ratoneras edificios construidos en todas las esquinas de Addis Abeba no disponen de las infraestructuras mínimas, y la gente se encuentra con que por primera vez en su vida tiene baño, pero ni una gota de agua. Shortage de moneda extranjera, lo que deja a todo el país en bragas: por un lado no hay para pagar a los chinos del sol naciente que están haciendo las carreteras, y por otro los comercios no pueden importar ná de ná, con la consiguiente subida de precios de todo lo importado. Y sobre todo, queridos míos, el shortage de mentalitá, porque manda huevos que estemos más de la mitad del tiempo sin agua y sin luz y nadie alce la voz para decir al gobierno que dejen de echar agua -metafóricamente hablando- al pozo en que vivimos, que nos estamos ahogando.

    P.D: En vez de “No woman no cry” (San Bob Marley, aquí en Etiopía), la Santa Infancia se ha inventado “No water, no light”, que creo que se ajusta mucho mejor a la cultura local.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Jun 24

WENE (Tengo)

Tengo.

Tengo una llamada en mitad de la noche. Tengo el aullido herido de tu hermano, que me dice que te has ido.

Tengo su segunda llamada insistente, para avisar al jefe del heder*, decidle que ha muerto una hija de los pobres.

Tengo la mirada alucinada de tus otros hermanos y tus amigas, cuando te llevo de vuelta a casa, metida en una caja, tu cuerpo envuelto en algodón y plástico, siempre plástico, con el amanecer comiéndonos el alma.

Tengo la memoria de las flores que recogieron y compraron para ti la Santa Infancia. Nadie lleva flores a los pobres, dijeron. Para nosotros, nunca lo fuiste.

Tengo la cinta que los mayores pintaron sobre las coronas, que te identificaba, sin lugar a dudas, como una de los nuestros. Se oía por las calles del barrio: “Se murió una niña de House”.

Tengo la mirada perdida de Brother House, sentado en el colchón que te compró para que sufrieras (un poco) menos. Tengo su estupefacción, los proyectos que, a lo largo de los años, construyó para ti. Porque tú sí, tú ibas a conseguirlo. Eras una de las pocas.

Tengo el grito desgarrado de tu madre: “Ven, Zewde, que han venido a verte tu otro padre, tu otra madre y todos tus hermanos”, cuando ayer fuimos a velarte.

Tengo el silencio triste de las mañanas, cuando rezamos por ti, cuando nos damos cuenta de que ya no vendrás más.

Tengo a tu hermana M., que, de repente, ya no sabe cómo vivir sin tenerte cada día a su lado.

Tengo también a G. y a F., que se pasan aquí el día, porque les da miedo tu velatorio. Todavía no han entendido que no volverás a venir con ellos, que su presencia es lo último que nos has dejado.

Tengo las caras exhaustas de tus amigas, que de vez en cuando vienen a descansar. Llevan dos días apostadas en tu casa, cuidando de que nada falte a los que te lloran.

Tengo una oración apenas musitada, ayer, a la puerta de tu casa, todos juntos, los niños de House.

Tengo el cariño de los que sí entienden que la diferencia entre 399 y 400 puede ser brutal. Es brutal. Y que no cabe en ningún formulario.

Tengo la comprensión -inútil, ya- de los que en su momento me criticaron por saltarme reuniones y trainings para llevarte de hospital en hospital.

Tengo un sobre lleno de análisis y pruebas, que leo y releo, buscando en qué me equivoqué, en qué se equivocaron.

Tengo un post escrito hace un mes, hablando del miedo que me daba perderte, que nunca publiqué porque, como te dije, yo no iba a dejar que nada de esto pasara.

Tengo un mar de porqués, de “y si…”.

Tengo palabras vacías, consuelos vanos, tristeza sólida y espesa.

Tengo, tengo, tengo. Y tú,… tú no tienes nada.

Tú estás muerta.

Wene, Zewdiye, wene.

Heder: Asociación tradicional a la que las familias pagan cada mes para poder tener un funeral digno cuando uno de sus miembros fallece.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Jun 24

GOBIÑOCH

    La semana pasada, aprovechando que estaba descojoná del cansancio, me tomé cinco días libres, así por la fly, y me fui de turisteo. Como por circunstancias de la vida cotidiana estaba sin pasaporte, elegí un destino al que se pudiera llegar por tierra sin estar más de un día en el transport. La fortuna calló sobre Harar, ciudad tenida como el exponente de la cultura musulmana en Etiopía.

    A mí, como no vivo allí, el gueter me encanta. Y, para qué engañarnos, me fascina hacer la frenji de vez en cuando. Con mi Lonely Planet incluida y tó. Y así partí con mi mejor humor, rumbo al gueter musulmán.

    Puestos a viajar en transport, el Selam Bus es definitivamente la mejor opción. Es una compañía que parte de Addis Abeba con destino a las principales ciudades etíopes, con autobuses con estándares europeos (de hace diez años, pero europeos al fin y al cabo). Te dan una cocacolilla a las dos horas de trayecto y, lo más importante, paran a mear cuando la gente lo necesita. Te paran en mitad de la nada, y los hombres van hacia un lado de la carretera y las mujeres hacia el otro. Muy organizao. Inconvenientes (nunca todo el monte es orégano): ponen música a todo volumen durante todo el trayecto. Después de once horas de música etíope, de haber sido presidenta, no hubiera dudado en abolir el uso del organillo en todo el país. Nauseas me daba.

    Harar es una de esas ciudades con encanto. Hay que saber verlo, eso sí. Tiene el encanto de lo que fue y ya no es, de un tiempo pasado en el que el comercio florecía en sus calles, antes de que el trazado del ferrocarril la dejara fuera de juego en favor de Dire Dawa (que tampoco es que sea New York, todo hay que decirlo).

    La casa-museo del protector de Rimbaud, que recuerda la vida del poeta en la ciudad, es, sin lugar a dudas, lo mejor del viaje. Aquí os pongo la fachada:

Etipopia | Gobinoch | Viaje

    Nosotros nos alojamos en el Belaineh Hotel, pegadico a los muros de la ciudad vieja. El hotel en sí era bastante apañao, dentro de que la frase más escuchada en la ciudad es “mebrat yellem” y “wuha yellem” (no hay luz, no hay agua). Como sitios para comer, recomiendo el Fresh Touch (en la parte nueva, en la calle principal, al que van todos los turistas, pero que no es muy caro) y el Hirut Restaurant, al que se llega por la calle que sale a la derecha de la iglesia ortodoxa (Selassie, creo que era) y que, además de bastante apañao…¡tiene generador! (y, hermana, eso es un plus muy plus en Harar).

    De mi breve estancia en Harar saqué la impresión de que yo hubiera podido ser una persona bastante popular allí, vista la sorpresa que causaba mi precario amárico entre los locales. A mí lo que me sorprendió fue encontrar tanta gente que hablara amárico, porque yo pensaba que en Harar se hablaba sólo oromo, que es esa lengua que tiene casi tantas vocales como el fotolog de Edurne (Beeessiiicooosss!!!!!!). Como ejemplo, un ejemplo:

Etiopia | Gobinoch | Viaje

El oromo es la segunda línea

    A la vuelta de Harar nos paramos en Awash, una ciudad que debe los pocos visitantes que recibe al cercano parque nacional. El autobús nos tiró allí a la una de la tarde. Lo más relevante de la ciudad, como estructura, es la estación de tren, ya en desuso:

Etipopia | Gobinoch | Viaje

    Como veis, el aire era de cierta desolación y definitiva tristeza. Pero allí, justo al lado de la estación, está el Bouffet Aouach, que en la ciudad llaman “El bouffet de la madam”, que es un hotel, abierto en 1904 por franceses, regentado después por una pareja griega en el que se paraba el emperador a comer cuando iba en tren a Djibouti. El señor griego se murió, y la leyenda cuenta que su mujer, Madam Kiki, seguía hasta hace pocos años viviendo en el hotel. Cuando nosotros llegamos, el hotel estaba desierto, y así pudimos dormir en las habitaciones presidenciales donde durmió el mismo Haile Selassie. Todo muy Tomates Verdes Fritos.

Y después de esta breve parada, de nuevo al transport, esta vez normal (estándar abeshá), para llegar a Addis Abeba solamente cinco horas y tres trasbordos después. Sólo os digo que, una vez en casa, encontré plumas de gallina hasta en la bolsa de la ropa interior que iba DENTRO de la mochila.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Jun 22

LA PIEDAD

    Cuando llevamos ayer a Z. a la clínica, en la habitación, se produjo un momento de gran belleza plástica. Ella, en la cama, brillante, con la mirada lúcida de los que ya lo han aprendido todo, en brazos de su madre, con su padre y sus hermanos al lado de la cama.

Como una Piedad.

La Piedad

Detalle: en las representaciones de la Piedad, el Cristo está muerto.

Esta noche se ha completado el cuadro.

Hoy, la Santa Infancia y yo estamos muy, muy tristes. Porque se nos ha ido Zewde.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Jun 16

EN OTRA PARTE

    Que te crezcan una especie de arbolillos en el culo, tiene su gracia, por aquello de nació con una flor en el culo y demás. Que, después de un breve vistazo, la Doctora te diagnostique sin ningún tipo de dudas una dolencia que viene en todos los libros bajo el epígrafe Enfermedades de Transmisión Sexual, comienza a ser algo sórdido. Que tengas nueve años cuando todo esto acontece, es de una tristeza insondable. A veces, como decía Ismael Serrano en una canción, parece que la vida debe estar en otra parte. Tiene que estar en otra parte.
Hace ya algunos años, este mismo cantautor escribió una canción sobre muchas niñas etíopes. Es ésta:

    Ah, ¿que Ismael Serrano nunca ha estado en Etiopía? Será que estuvo en un sitio parecido, y que conoció a niñas que se parecían a M., pero más mayores. Será.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Mar 01

tarike.Org

Este blog no es una declaración de principios. No es un canto a la solidaridad, ni a la multiculturalidad, ni a nada. No aspira a ser un estudio en profundidad sobre el país en el que vivo o del país del que procedo. No representa necesariamente lo que la organización a la que pertenezco piensa, ni la realidad objetiva del proyecto en el que trabajo. Este blog es sólo mi historia. Como la vivo y/o como la invento. Sólo eso. Mi percepción y la percepción de quienes me rodean, en su mayoría menores de edad. No es objetivo, y tal vez ni siquiera sea cierto, pero para mí es tan verdad como mi propia vida.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
« Newer Posts

tariKe.org

  • Acerca de Tarike
    • tariKe.org
  • Etiquetas
    Addis Abeba Adopción Amárico Brother House Cine Comercio Cuarentena Drogas Emigración España Esperanza Etiopia Filas Gueter Idioma Iglesia Internet Juguetes Kaktus Koshe Manuales Música Nena niños confinamiento Nombres Etíopes Opinión Películas Racismo Radio Regalos Religión Salud Santa Infancia Sociedad Suministros Tarike Teatro Tiempo libre Tráfico Viaje Voluntariado Zway
  • Categorías
  • Sitios que visitaría sin dudar
    • Chino Chano

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Con Viento Fresco

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Diario del Altoaragón
    • Elia
    • Hombre Revenido

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Mama Etiopia

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Road to Ethiopia

      Cerrar vista previa

      Loading...
  • Entradas anteriores
    • abril 2020 (2)
    • noviembre 2017 (1)
    • octubre 2017 (2)
    • septiembre 2017 (4)
    • abril 2017 (4)
    • marzo 2017 (5)
    • diciembre 2016 (10)
    • mayo 2016 (1)
    • abril 2016 (4)
    • agosto 2015 (3)
    • julio 2015 (2)
    • febrero 2015 (2)
    • enero 2015 (2)
    • diciembre 2014 (1)
    • noviembre 2014 (3)
    • octubre 2014 (3)
    • julio 2014 (2)
    • junio 2014 (3)
    • mayo 2014 (2)
    • abril 2014 (2)
    • marzo 2014 (8)
    • diciembre 2013 (3)
    • noviembre 2013 (4)
    • octubre 2013 (6)
    • junio 2013 (3)
    • mayo 2013 (4)
    • abril 2013 (5)
    • marzo 2013 (7)
    • diciembre 2012 (2)
    • noviembre 2012 (3)
    • octubre 2012 (2)
    • julio 2012 (4)
    • junio 2012 (3)
    • mayo 2012 (1)
    • abril 2012 (2)
    • febrero 2012 (4)
    • diciembre 2011 (2)
    • noviembre 2011 (4)
    • octubre 2011 (4)
    • julio 2011 (1)
    • junio 2011 (2)
    • mayo 2011 (5)
    • abril 2011 (2)
    • marzo 2011 (2)
    • febrero 2011 (2)
    • enero 2011 (3)
    • diciembre 2010 (1)
    • noviembre 2010 (4)
    • octubre 2010 (5)
    • agosto 2010 (1)
    • julio 2010 (2)
    • junio 2010 (4)
    • mayo 2010 (5)
    • abril 2010 (2)
    • marzo 2010 (4)
    • febrero 2010 (6)
    • enero 2010 (7)
    • diciembre 2009 (5)
    • noviembre 2009 (5)
    • octubre 2009 (7)
    • septiembre 2009 (2)
    • agosto 2009 (2)
    • julio 2009 (4)
    • junio 2009 (9)
    • mayo 2009 (10)
    • abril 2009 (10)
    • marzo 2009 (3)
  • mayo 2026
    L M X J V S D
     123
    45678910
    11121314151617
    18192021222324
    25262728293031
    « Abr    
  • Privacidad y cookies: este sitio utiliza cookies. Al continuar utilizando esta web, aceptas su uso.
    Para obtener más información, incluido cómo controlar las cookies, consulta aquí: Política de cookies
  • Archives
    • abril 2020
    • noviembre 2017
    • octubre 2017
    • septiembre 2017
    • abril 2017
    • marzo 2017
    • diciembre 2016
    • mayo 2016
    • abril 2016
    • agosto 2015
    • julio 2015
    • febrero 2015
    • enero 2015
    • diciembre 2014
    • noviembre 2014
    • octubre 2014
    • julio 2014
    • junio 2014
    • mayo 2014
    • abril 2014
    • marzo 2014
    • diciembre 2013
    • noviembre 2013
    • octubre 2013
    • junio 2013
    • mayo 2013
    • abril 2013
    • marzo 2013
    • diciembre 2012
    • noviembre 2012
    • octubre 2012
    • julio 2012
    • junio 2012
    • mayo 2012
    • abril 2012
    • febrero 2012
    • diciembre 2011
    • noviembre 2011
    • octubre 2011
    • julio 2011
    • junio 2011
    • mayo 2011
    • abril 2011
    • marzo 2011
    • febrero 2011
    • enero 2011
    • diciembre 2010
    • noviembre 2010
    • octubre 2010
    • agosto 2010
    • julio 2010
    • junio 2010
    • mayo 2010
    • abril 2010
    • marzo 2010
    • febrero 2010
    • enero 2010
    • diciembre 2009
    • noviembre 2009
    • octubre 2009
    • septiembre 2009
    • agosto 2009
    • julio 2009
    • junio 2009
    • mayo 2009
    • abril 2009
    • marzo 2009
  • Search






  • Home
  • tariKe.org

Este blog este bajo una licencia de Creative Commons. Creative Commons License Designed by FTL Wordpress Themes brought to you by Smashing Magazine

Back to Top