• Home
  • tariKe.org
Blue Orange Green Pink Purple

Posts Tagged ‘Kaktus’

You can use the search form below to go through the content and find a specific post or page:

Oct 31

DE VISITA

Hay un juego de corro muy cuco que la Santa Infancia practica con cierta frecuencia. No es nada del otro mundo, pero a mí me encanta. Básicamente, hay uno que se queda en el centro del corro, parándola. El resto, gira a su alrededor mientras canta: “vámonos, vámonos al bosque a ver si han venido las hienas. Hiena, ¿estás ahí?”
Y entonces la hiena contesta: “Sí, estoy”
_ ¿Y qué estas haciendo?
Y ahí cada uno dice lo que le da la gana. Normalmente, las hienas son gente bastante hogareña, que se lava la cara, prepara la comida, barre su casa o se peina el pelo. Hasta que, después de tres o cuatro veces de cantar la cancioncilla y preguntarle a la hiena por su actividad presente, ésta contesta: _ ¡Estoy comiéndoos a todos! Y los incautos excursionistas cantarines rompen a correr. Al que pilla la hiena, es el que la paga la siguiente vez.

¿Que por qué me gusta? Pues porque la cancioncilla de vayámonos al bosque a ver si están las hienas me encantaría cantarla en Dónde Estas Corazón o en la recepción de la COPE (por lo de las hienas). También es un juego que me da un poco de rabia, porque a mí, cuando la paro y me preguntan “¿qué estás haciendo?”, me encantaría responder “estoy releyéndome la Larousse” o “estoy rizándome las pestañas”, pero lo de la Larousse no lo iban a entender y no sé cómo se dice rizar en amárico. Y así, me conformo con decir, “me estoy tirando un pedo”, imito una pedorreta y nos meamos todos de la risa. Para algo tuve dos asignaturas de guión televisivo y cinematográfico en la universidad: la pedorreta nunca falla como gag.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Oct 28

REFUGIO

Hay un trozo de mi camiseta donde a veces se refugian los niños que no saben adónde ir. Es la parte baja, el dobladillo, a la derecha de mi espalda. Se agarran ahí, y, simplemente, me siguen. Se adaptan a mi ritmo, giran cuando yo giro, se paran cuando yo lo hago… A veces no me doy cuenta de que llevo colgando un piojo de quince kilos.

Hay quien ha pasado allí horas. Otros días, e incluso semanas. Saben que no pueden quedarse indefinidamente, porque es un lugar bastante concurrido. Pero les gusta. A mí también.

Refugio

El momento dobladillo es una de las fases que atraviesa la Santa Infancia en ese vadear suyo por las aguas de la pobreza, en ese despertar, encenderse, aprender a vivir al que asistimos cotidianamente. Es apasionante ver cómo cambian durante las primeras semanas. A veces no te das ni cuenta, y, de repente, un día te preguntas desde cuándo sonríe H. o cuándo perdió Y. ese aire de niño perpetuamente enfermo que le caracterizaba. A veces, también, te preguntas dónde está el interruptor de apagado, porque hay plantas que florecen tan espectacularmente, tan sin control, que te cuesta asimilar su belleza, su energía (y su constante necesidad de alguien que atestigüe y celebre todos y cada uno de sus progresos).

Y, a veces, si la burbuja explota o su mundo se tambalea, se vuelven al dobladillo, como quien retoma el chupete olvidado, como quien busca la seguridad de un trozo de tela deformado. Como quien sufre.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Oct 22

ESPAÑOL PARA PRINCIPIANTES

Cuando A. y M. eran pequeños y todavía se sometían ciegamente a los dictados de mi voluntad, me pidieron que les enseñara algunas nociones útiles de español. Comenzamos por lo básico, con conversaciones de dos frases, en las que yo les preguntaba:
_ ¿Men tefelegalachu? (¿qué queréis?)
Y ellos me contestaban al unísono, levantando el puño:
_ ¡Kalimocho!
A la misma pregunta, también sabían responder:
_ ¡Dog cañas!- así, con acento madrileño, por si, llegado el caso, no les gustara el kalimotxo.
De ahí pasamos a frases divididas en dos partes, que yo comenzaba y el uno o el otro completaban:
_ Soy un…
_ ¡fiera!

_Estamos como unas…
_ ¡maracas!

M., además, aprendió por su cuenta a decir “M., me tienes hasta las narices”, que era una cosa que ocasionalmente se me escapaba. Era gracioso, porque pronunciaba “narises” y quedaba bastante latinoamericano.

Este verano, como hubo varios españoles rondando por aquí, me pidieron que les enseñara algo nuevo. Y así lo hice. Siguiendo la misma estructura, yo comienzo:
_ ¡Españoles!
Y ellos completan:
_ ¡Franco ha muerto!

Nos lo pasamos chicha.

P.D: Gracias por las felicitaciones. Y por los poemas. Y por leerme. Gracias.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Oct 19

ESCENAS DE CABARET

De vez en cuando, llamo a W. , a Z. que tiene una mano toda arrugadita, a S. que es regordeta, chiquitaja y muy graciosa, y a mi gran amigo A., al que se le caen perpetuamente los mocos, nos cogemos del brazo los cinco (y los que se quieran unir), y nos recorremos todo el porche levantando garra alternativamente, mientras yo canto aquello de: “somos chicas pistoleras rubias y morenas de la gran ciudad., lalalalalalala. Vestimos medias amarillas, zapatos con hebilla y hablamos en inglés, yes, yes”. Cuando nos cansamos de ser chicas pistoleras, siguiendo con el mismo baile, cambio de canción y les canto New York, New York.

Ay, si no fuera por estos raticos.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Oct 06

EVANGELIZANDO

B. tiene ya diecisiete años y, si todo marcha según lo previsto, será nuestra gran contribución a la Iglesia. A la ortodoxa, se entiende. Porque B., tía, es una radical. Como te lo cuento.

B., como tantos otros, es huérfana, y vive con una tía mentalmente bastante inestable y dos primos más bien desastrados. En medio de todo ese caos y dejadez, B. mantiene una estoicidad admirable, basada en su inquebrantable fe en Dios, la Virgen y los ángeles (Mikael, Gabriel, Rufael y Urael, que es uno que los católicos -se ve- olvidamos por el camino).

En todos los años que lleva con nosotros, son contadas las veces en que ha podido comerse algún caramelo, dado que, para ella, el 60 por ciento del año es tiempo de ayuno. Es de las pocas que van a la iglesia a rezar. El resto de la Santa Infancia va también bastante a las iglesias, pero con el propósito principal de mendigar. Luego, una vez allí, ya que están, se echan dos rezos.

B. no ha tomado una aspirina en los días de su vida. Cuando me aburro, nos embarcamos en discusiones sin rumbo sobre la posibilidad de compatibilizar el tzebel* y las medicinas normales. Digo sin rumbo, porque es como hablarle a la pared. Lo mismo aplica a mis múltiples intentos de ponerle vaqueros, que lleve bragas o darle chaquetas de colores que no pertenezcan a la gama del gris, el negro, el azul marino o el marrón.

Cuando yo volví el noviembre pasado, B. se alegró mucho de que hubiera decidido pasar un tiempo ilimitado en Etiopía. La alegría le duró poco, porque se dio cuenta de que el hecho de dedicar la mayor parte de mi tiempo a la Santa Infancia merma radicalmente mis posibilidades de formar una familia propia. En este sentido, B. es como la iglesia católica, que nos considera a los solteros ramas secas del árbol de la Humanidad. A B. le gustan las cosas bien ordenadas, y una soltera de treinta años con esporádicas tendencias perro-flauteras no cuadra con su concepto de una vida provechosa. Para B., o casada o monja.

Así, me dijo que ella se iba a poner a rezar de inmediato para que Dios me mandara a mi hombre ideal. Olvidándome de con quién estaba hablando, le contesté:
_ Pues ya puedes rezar, maja, porque a mí no me ha escuchado
A lo que ella repuso dulcemente, como quien le explica las cosas a un niño pequeño cortito de entendederas:
_ No, no digas eso. Es pecado – allí perdió un poco el tono comprensivo – Dios te escucha siempre, aunque tú no lo sepas.– completó.

Como digo, B. va mucho a la iglesia. Hace algunos meses, cuando me comunicaba que se iba antes porque se quería pasar a rezar un rato por Abuna Arege (una iglesia dedicada a un santo etíope cuya apasionante historia contaremos otro día), yo siempre le decía “acuérdate de rezar por nosotros”, porque nunca se sabe qué te va a hacer falta en esta vida. Hasta que un día, de repente, se volvió y me soltó:
_ Tú siempre me dices que rece por ti, pero los que estáis limpios de corazón no necesitáis que nadie rece por vosotros. Vuestras obras os salvarán.

En verdad, en verdad os digo que me dejó muerta matá. Ya habla como los profetas.

*El tzebel son las aguas benditas que hay en casi todas las iglesias ortodoxas para curar a los enfermos.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Sep 21

TIEMPO DE JUGAR

A pesar de que en Etiopía sólo se distingue entre la estación de lluvias y la seca, todo tiene su tiempo (y lugar, supongo). Así, te das cuenta de que el año va pasando porque cambias de las naranjas y los plátanos, al mango y la papaya. Luego viene el maíz y los aguacates, y vuelta a empezar.

Yo, además de por la comida, me doy cuenta por los juegos. Y me acuerdo de cuando yo era niña, que teníamos el mes de las calcas, y todo el mundo jugaba a calcas hasta que nos despellejábamos las palmas de las manos. Luego nos daba por las cocinillas, y no sabíamos hacer otra cosa, aparte de ensaladas de piñas y hojas. Después, venía un mes de saltar como posesas a la goma y más tarde de hacer el pino puente, hasta que alguien volvía a traer las calcas al colegio y nos parecía que nunca habíamos jugado a nada tan divertido.

Yo siempre pensé que esto era debido a que éramos niñas sin mucha personalidad. De hecho, la mayoría nos vestimos actualmente entre el H&M, el Zara-pastrosa y el Extraordinarious. Alguna outsider se viste también en el Decathlon (no querría dejarme a nadie fuera).

Sin embargo, veo que la Santa Infancia presenta la misma ausencia de criterio lúdico. Las niñas acaban de superar mes y medio de saltar a la goma sin goma (suelen hacerlo con cuerdas viejas o con la cinta que viene dentro de los vídeos y los casetes). Los niños están reviviendo tras seis semanas de jugar a la petanca en sus diversas variantes (con piedras, con discos de plástico, con bolas hechas de calcetines… habrían hecho las delicias de cualquier hogar del jubilado). Desde hace algunos días, un tiempo nuevo ha comenzado: el de las cuádrigas.

La cosa funciona así: un niño se pone en cuclillas, con sendas botellas de plástico vacías y aplastadas debajo de los pies, para resbalar mejor. Otros dos lo empujan, uno de cada mano, a lo largo de todo el porche a la máxima velocidad posible. Y ya.

El juego es bastante simple (no es el Stratego, vaya), pero mola un montón. Después de una semana con la versión básica, ahora están experimentando con nuevas variantes: con un sólo pie, deslizándose sobre la tripa, utilizando cuerdas en vez de sólo los brazos para impulsarse… Es un poco como el esquí acuático, pero de porche. Yo he probado algunas veces (todas las que pude antes de que los seveñás empezaran a mirarme raro, dando a entender que ya no estoy en edad de hacer esas cosas) y es un juego genial.

foto-tiempo-de-jugar

Como todos los juegos de la Santa Infancia, esta versión africana de Ben-Hur (de verdad, que tenemos un tráfico que es imposible caminar tranquilamente), tiene siempre su punto de misterio: ¿quién será el primero en desencajarse un hombro? A mí, particularmente, me encantaría que la Santa Infancia jugara sólo al ajedrez. Piénsese que servidora acompañó al hospital a todos los que se abrieron la cabeza con piedras de petanca mal tiradas, a la que se rompió el brazo en la época de “queremos ser cheerleaders”, a dos que se metieron canicas en los oídos y luego no había Dios que se las sacara, y a Y., que se rompió la clavícula jugando al Circo del Sol.

Eso sí, nunca habíamos tenido el porche tan limpio. Y, oye, que a lo mejor esta vez no se les rompe nada.

Dios, que vuelvan pronto las chapas.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Sep 14

BACK TO BLACK

Ante la preocupante proliferación en algunos bares de canciones con insistentes estribillos formados únicamente por la onomatopéyica frase “papa parrapa parrapa parrapa pa”; y habiendo vivido el inevitable comienzo de la liga nacional de fútbol, he tomado la única opción posible: volverme a mi morada cercana a un basurero del tercer mundo. Como mis amigas bien saben, esto de “vivo en un basurero del tercer mundo” lo he explotado hasta la saciedad este verano, pero creo que “estoy ansiosa por estrenar mis nuevas tetas de silicona” hubiera dado mejor resultado en lo que a alcohol gratis y canciones solicitadas a DJs sin escrúpulos se refiere. Aunque bien es verdad que esta última declaración de principios, sin una base empírica, no creo que cuele.

Así, trámite El Cairo, he vuelto a Addis. Ahora vivo a nivel del suelo (antes vivía en un primer piso. Hay quien asciende, y hay quien no), por lo que hoy he desecho la maleta con un nutrido grupo de la Santa Infancia que miraba por la ventana abierta y comentaba mis pertenencias: “esos pantalones ya los tenía el año pasado, esa camiseta es nueva, qué bonito jersey”. Se entretienen con cualquier cosa. Tendré que marcar las distancias porque, si no, me arriesgo a vivir en Gran Hermano y, mira, no es plan.

La Santa Infancia me ha recibido con la usual algarabía. Y con una duda existencial de insólita profundidad: “¿Nos has traído la segunda parte de Crepúsculo?” Están obsesionaos. Les he dicho que Crepúsculo 2 (lo que será Luna Nueva) no ha salido todavía, pero que he traído un montón de medicinas para curarles los hongos en las uñas y las tiñas en las cabezas, y que les he comprado el DVD de Mamma Mia! (el musical de Meryl Streep). Me han dicho que vaya asco de maleta he compuesto. Son niños de emociones fugaces: la alegría del reencuentro les dura más bien poco.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Ago 04

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

La Santa Infancia está preocupada: “Estás demasiado delgada”, me dicen.

_ No es para tanto, más delgados estáis vosotros -respondo, apoyándome en la evidencia.

_ Ya, pero tú tienes la muñeca igual que la mía, y yo tengo doce años -alega A., que también es muy empírico él.

A la Santa Infancia le gusta analizar cualquier mínima incidencia en mi físico. Y comienzan a hacer hipótesis:

_ Tienes la tripa hacia adentro, como los tuberculosos

_ No toso. No tengo tuberculosis

_ Tienes las mejillas marcadas, como los del HIV/AIDS

_ Tengo la vida emocional de una piedra de río. No puedo tener Sida.

B., con su habitual pragmatismo, ha sentenciado:

_ Es que piensas demasiado. No tienes que pensar tanto.

A B. le gustaría que me volviera tonta, feliz y ortodoxa. Por ese orden.

Al final, A. ha dado con la solución:

_ Ya lo tengo. Tú te vas a tu casa, con tu familia, y ahí te engordas.

Los demás lo han mirado raro. Al fin y al cabo, hace sólo tres meses que me pillé cuatro días libres para ir a Harar.

A. se repone rápidamente:

_ Y, una vez que te hayas engordado, tolo nei (ven deprisa).

Y ahí sí hemos encontrado el quórum. Sobre todo yo, porque las señales comienzan a acumularse: hace un mes se me paró el reloj y hace dos días se me rompieron las gafas

Pues eso, a engordarme voy. Que a todo cerdo le llega su San Martín. Y su San Lorenzo, en mi caso. Nos vemos en los bares.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Ago 03

AFICIONES FRENJIS

Hace algunos días tuve que llevar a Z. al médico con un pie roto. La enfermera que nos hizo la card fue la primera en abrir el fuego:

_ ¿La frenji te ha atropellado con el coche?

Para mí es ya una pregunta común. Para Z., no. Me miró algo confuso y sólo acertó a responder:

_ No, ella no sabe conducir.

La madre de Z., que también venía con nosotros, se apresuró a explicar que a Z. le había roto el pie de una pedrada un señor que lo vio hurgando en su basura.

_ ¿Un frenji?

_ No, un abeshá.

La misma escena se repitió con el doctor, que empezó a hacer un montón de preguntas sobre las circunstancias del accidente, después de indicarnos que tanto la madre como yo teníamos que estar calladas, y que era el niño quien debía responder. A Z. tanta pregunta le mosqueó bastante, y en un cierto punto se volvió hacia mí y me preguntó:

_ ¿Qué tengo que decir?

A lo que yo respondí:

_ La verdad, Z., la verdad
– mientras pensaba “que me veo jugando al mus con Teddy Afro”. Pero esto no lo dije. Por no dar ideas.

El caso es que no es la primera vez que me pasa. Siempre que llevo un niño al médico con un hueso roto, me acaban preguntando si lo he atropellado con el coche. La posibilidad de que esté ayudándolo o de que se haya caído en mi patio de recreo y esté simplemente cumpliendo con mi responsabilidad civil se ve que les parece bastante remota.

A la Santa Infancia todos los años la atropellan. Dado que tenemos cuatrocientos niños, por estadística, un par de atropellos al año los sufrimos, con consecuencias que van desde los simples rasguños hasta las operaciones de emergencia en el Black Lion. Hasta ahora (toco madera), todos los conductores han sido abeshás. Ninguno se ha dado a la fuga, eso sí.

Entre los variados tópicos asociados a los frenjis, están:

  • 1. Todos los frenjis tienen coche
  • 2. Todos los frenjis conducen
  • 3. Todos los frenjis conducen fatal

Y el atropello es sólo uno de los hobbies que se nos atribuyen a los frenjis. Los otros son violar niños y robarlos de sus casas. Junto o separado. Y sí, es verdad, el abuso a menores, sobre todo en las clases más bajas, es mucho más frecuente de lo que nadie imaginamos. Pero los abusadores no son frenjis. Son sus padres, sus padrastros, sus tíos, sus vecinos, los macarras de su barrio, sus hermanos alcohólicos… Y a lo mejor es verdad que están empezando a darse irregularidades en las adopciones (como se puede imaginar, no tengo ninguna certeza de esto), lo mismo que también es evidente que, a partir de los ocho-nueve años, muchas familias meten a sus hijas como esclavas domésticas en otras casas… abeshás.

En fin, peor lo tienen los jamaicanos, que la gente está convencida de que secuestran niños para sacarles el corazón y los riñones y venderlos. Venderlos a los frenjis, se entiende.

A veces, da gusto vivir aquí.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
Jul 31

¿DÍA DE LA MADRE?

Estás sentada en mitad del barullo de la hora de comer. Niños que van y vienen con platos, cáscaras de plátano por los aires, olor a pan abeshá. De pronto, una mano (pequeña), se desliza entre las tuyas. Te giras y lo ves ahí, sentado, a tu lado, y te preguntas cómo se ha infiltrado entre todo el jaleo. Reconoces la capucha, los pantalones, los agujereados zapatos. La misma ropa de ayer. La misma de mañana.

No le ves la cara, escondida, pero ya sabes lo que te va a decir. Sabes que eres la primera en enterarte, porque él siempre te cuenta todo.

  • _ ¿Todo bien?
  • _ Mi madre se ha muerto


Besas la capucha, aprietas la mano (pequeña, tan pequeña).

  • _ Lo siento, S.
  • _ ¿Me puedes acompañar a casa esta tarde? Tengo miedo
  • _ Sí, cariño, no te preocupes

Así de sencillo, así de simple.

Voilá. Ya tienes otro hijo.

Comparte esto:

  • Twitter
  • Facebook
« Newer Posts | Older Posts »

tariKe.org

  • Acerca de Tarike
    • tariKe.org
  • Etiquetas
    Addis Abeba Adopción Amárico Brother House Cine Comercio Cuarentena Drogas Emigración España Esperanza Etiopia Filas Gueter Idioma Iglesia Internet Juguetes Kaktus Koshe Manuales Música Nena niños confinamiento Nombres Etíopes Opinión Películas Racismo Radio Regalos Religión Salud Santa Infancia Sociedad Suministros Tarike Teatro Tiempo libre Tráfico Viaje Voluntariado Zway
  • Categorías
  • Sitios que visitaría sin dudar
    • Chino Chano

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Con Viento Fresco

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Diario del Altoaragón
    • Elia
    • Hombre Revenido

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Mama Etiopia

      Cerrar vista previa

      Loading...
    • Road to Ethiopia

      Cerrar vista previa

      Loading...
  • Entradas anteriores
    • abril 2020 (2)
    • noviembre 2017 (1)
    • octubre 2017 (2)
    • septiembre 2017 (4)
    • abril 2017 (4)
    • marzo 2017 (5)
    • diciembre 2016 (10)
    • mayo 2016 (1)
    • abril 2016 (4)
    • agosto 2015 (3)
    • julio 2015 (2)
    • febrero 2015 (2)
    • enero 2015 (2)
    • diciembre 2014 (1)
    • noviembre 2014 (3)
    • octubre 2014 (3)
    • julio 2014 (2)
    • junio 2014 (3)
    • mayo 2014 (2)
    • abril 2014 (2)
    • marzo 2014 (8)
    • diciembre 2013 (3)
    • noviembre 2013 (4)
    • octubre 2013 (6)
    • junio 2013 (3)
    • mayo 2013 (4)
    • abril 2013 (5)
    • marzo 2013 (7)
    • diciembre 2012 (2)
    • noviembre 2012 (3)
    • octubre 2012 (2)
    • julio 2012 (4)
    • junio 2012 (3)
    • mayo 2012 (1)
    • abril 2012 (2)
    • febrero 2012 (4)
    • diciembre 2011 (2)
    • noviembre 2011 (4)
    • octubre 2011 (4)
    • julio 2011 (1)
    • junio 2011 (2)
    • mayo 2011 (5)
    • abril 2011 (2)
    • marzo 2011 (2)
    • febrero 2011 (2)
    • enero 2011 (3)
    • diciembre 2010 (1)
    • noviembre 2010 (4)
    • octubre 2010 (5)
    • agosto 2010 (1)
    • julio 2010 (2)
    • junio 2010 (4)
    • mayo 2010 (5)
    • abril 2010 (2)
    • marzo 2010 (4)
    • febrero 2010 (6)
    • enero 2010 (7)
    • diciembre 2009 (5)
    • noviembre 2009 (5)
    • octubre 2009 (7)
    • septiembre 2009 (2)
    • agosto 2009 (2)
    • julio 2009 (4)
    • junio 2009 (9)
    • mayo 2009 (10)
    • abril 2009 (10)
    • marzo 2009 (3)
  • mayo 2026
    L M X J V S D
     123
    45678910
    11121314151617
    18192021222324
    25262728293031
    « Abr    
  • Privacidad y cookies: este sitio utiliza cookies. Al continuar utilizando esta web, aceptas su uso.
    Para obtener más información, incluido cómo controlar las cookies, consulta aquí: Política de cookies
  • Archives
    • abril 2020
    • noviembre 2017
    • octubre 2017
    • septiembre 2017
    • abril 2017
    • marzo 2017
    • diciembre 2016
    • mayo 2016
    • abril 2016
    • agosto 2015
    • julio 2015
    • febrero 2015
    • enero 2015
    • diciembre 2014
    • noviembre 2014
    • octubre 2014
    • julio 2014
    • junio 2014
    • mayo 2014
    • abril 2014
    • marzo 2014
    • diciembre 2013
    • noviembre 2013
    • octubre 2013
    • junio 2013
    • mayo 2013
    • abril 2013
    • marzo 2013
    • diciembre 2012
    • noviembre 2012
    • octubre 2012
    • julio 2012
    • junio 2012
    • mayo 2012
    • abril 2012
    • febrero 2012
    • diciembre 2011
    • noviembre 2011
    • octubre 2011
    • julio 2011
    • junio 2011
    • mayo 2011
    • abril 2011
    • marzo 2011
    • febrero 2011
    • enero 2011
    • diciembre 2010
    • noviembre 2010
    • octubre 2010
    • agosto 2010
    • julio 2010
    • junio 2010
    • mayo 2010
    • abril 2010
    • marzo 2010
    • febrero 2010
    • enero 2010
    • diciembre 2009
    • noviembre 2009
    • octubre 2009
    • septiembre 2009
    • agosto 2009
    • julio 2009
    • junio 2009
    • mayo 2009
    • abril 2009
    • marzo 2009
  • Search






  • Home
  • tariKe.org

Este blog este bajo una licencia de Creative Commons. Creative Commons License Designed by FTL Wordpress Themes brought to you by Smashing Magazine

Back to Top